―¿Vamos al jardín de atrás? ―propuso Nina, y el chico únicamente asintió con un atisbo de aflicción. Nina se sentía nerviosa al sentir la mirada de Leonardo sobre ella, y trató de mantenerse fuerte además de no ser imprudente. En su cabeza había muchas preguntas que quería hacer, pero temía no obtener respuestas a cada una de ellas. Una hermosa fuente dividía el jardín de la piscina, y fue ahí donde ambos se sentaron. Nina levantó la mirada topándose directamente con la de él, sentía ganas de abrazarlo y besarlo, pero primero quería respuestas. ―¿Estás mejor? ―preguntó él tras notar el temblor en los labios de ella, sabía que le costaba iniciar la conversación, así que tuvo la iniciativa. ―Sí ―musitó ella bajando la mirada al tiempo que asentía lentamente. Leonardo guardó silencio p

