Durante el recorrido a casa, Braulio conversó de cualquier trivialidad con Martín intentando distraerlo para animar un poco su humor. Inclusive, en más de una ocasión incluyeron al chofer en la plática. Al momento de llegar, agradecieron al hombre y bajaron del auto para dirigirse al edificio donde vivían. La noche transcurrió normal y Martín se retiró a la habitación con el pretexto de estar cansado, por lo que su madre no se empeñó en molestarlo. —¿Estás mejor? ―preguntó taciturno Braulio cerrando la puerta tras él. ―No. La verdad es que no ―respondió Martín. ―Si quieres desahogarte, es tu momento ―avisó su hermano. Martín por su parte, entornó los ojos sin comprender, y Braulio se sentó en la orilla de la cama. Una vez sentado se recorrió hasta la otra orilla para recargarse en l

