Un rato después, Shaina y Martín comenzaron a ponerse cariñosos y ni siquiera se disculparon con Nina cuando se fueron a la habitación de los chicos. Nina un poco fuera de lugar, se tomó el atrevimiento de buscar a Braulio en la cocina. El chico cortaba algunos vegetales, pero en el instante en el que sintió la presencia de Nina volteo enseguida hacia ella. ―¿Sucede algo? ―preguntó. —No, yo… me quedé sola. Los chicos se fueron a la habitación. ¿Puedo ayudarte en algo? —preguntó —¿Estás segura? —preguntó nervioso. —Sí, nada más dime en qué te ayudo —él sonrió y continuó cortando. ―Podrías lavar esas zanahorias ―dijo haciéndose a un lado. Ella asintió, y se acercó a lavarse las manos primero. ―¿Tienes algún delantal o algo? ―pidió ella y él se apresuró a tomar de una encimera un del

