**ELARA** Sus palabras se quedaron flotando en el aire entre nosotros mientras las puertas del ascensor se abrían y nos adentrábamos en su apartamento. Era un lugar amplio, elegante y perfectamente decorado, pero siempre me había parecido frío, como si le faltara algo esencial para sentirse como un hogar. Ahora entendía por qué. Me dejó con cuidado en el sofá y se quedó de pie frente a mí, observándome como si yo fuera algún tipo de enigma que necesitaba resolver. Por primera vez en mucho tiempo, vi vulnerabilidad en él. Y eso me desarmó más que cualquier otra cosa. —Julián… esto no puede seguir así —repetí con suavidad, aunque mi voz temblaba un poco—. No podemos seguir lastimándonos de esta manera. Él se pasó una mano por el cabello, frustrado, y luego se dejó caer en un sillón frent

