**JULIAN** El silencio del estudio comenzó a envolverme poco a poco. Mi respiración, que al principio era agitada, empezó a calmarse. Pero el enojo seguía ahí, como una llama baja pero constante. ¿Cómo había llegado a este punto? ¿Por qué nadie pensó en preguntarme antes de dar por hecho mi participación? Por primera vez en mucho tiempo, sentí la necesidad de poner límites. De decir “no” sin rodeos. Pero también sabía que no sería fácil. Waldina siempre había sido buena para justificar las cosas, para hacerme ver “el lado positivo” de todo. Pero esta vez no había lado positivo. Solo había un compromiso impuesto y una sensación amarga que no podía ignorar. Suspiré profundamente y me quedé en el estudio por horas, dejando que el silencio hiciera su trabajo. Quizás mañana tendría las pa

