**JULIAN** Elara me miró con esos ojos que siempre parecían saber exactamente lo que estaba pensando. Llevaba puesta una camiseta vieja mía y unos pantalones cortos, su cabello recogido en un moño desordenado. No estaba maquillada ni vestida para impresionar, pero para mí nunca había estado más hermosa. —Hola —dijo con una sonrisa pequeña, casi tímida. No respondí. Simplemente di un paso hacia ella y la abracé con fuerza, como si temiera que pudiera desaparecer si la soltaba. Sentí cómo relajaba los hombros bajo mi toque y cómo sus brazos se envolvían alrededor de mí. Por primera vez en todo el día sentí paz. —Pensé que no ibas a venir —susurró contra mi pecho. —No podía no venir —respondí con sinceridad. Nos quedamos así por un rato, en silencio, simplemente disfrutando del hecho

