**JULIAN** Y yo no pude. Mi cuerpo se movió con una voluntad propia, una máquina de placer y dolor que solo buscaba la aniquilación. La vi debajo de mí, la cabeza echada hacia atrás, el cuello arqueado, una diosa pagana en el lecho que debía ser sagrado. Sus pechos se movían al ritmo de mis embestidas, y me incliné para tomar uno en mi boca, no con ternura, sino para morder, para sentir su pezón duro contra mi lengua, para escuchar su grito de sorpresa y placer. Mi mano se deslizó entre nuestros cuerpos, húmedos y resbaladizos, y mi pulgar encontró su clítoris. Froté con la misma ferocidad con la que la estaba follando, un movimiento circular y brutal que la hizo estremecerse de arriba abajo. Sentí cómo se tensaba, cómo sus músculos se apretaban alrededor de mi m*****o, una señal de que

