Capitulo 15 Las visiones de Ana

1079 Palabras
 Ana tiene una visión de ella cruzando el rio con una mujer tomando su mano, y estaba otra niña pero su rostro es borroso, su corazón duele, a ver puede ver reflejado la visión, ella lo siente tan real que no lo creer que realmente es ella, es como si fuera una clase de recuerdo que viene de repente cuando pasas por el mismo lugar, a terminar la visión ella cae, pero Rubén la agarra con tiempo y ve que ella llora — ¡Ana!— grita su nombre preocupado— ¿Estas bien? ¿Por qué lloras? Ana se coloca de pie nuevamente y seca sus lágrimas y respirar para tratar de controlarse>Piensa ella mientras mira el rio y Rubén le hace señal con la mano para que ella despierte —Estoy bien Rubén, no te preocupes por mí— dice estando más calmada — ¿Pero qué paso? Tienes aun trauma que te impide pasar por el rio— pregunta el mirándola pero ella queda en silencio por unos minutos —Tuve un recuerdo cuando estaba pequeña, no sé si es verdad porque no recuerdo a verlo tenido, pero siento que ya estuve aquí, y no sé qué debería pensar —Es normal, a veces los recuerdos de niños no siempre tenemos todos, pero es normal que pase o eso creo, pero no te preocupes si no quieres pasar podemos ir por el otro camino— ella niega con la cabeza— ¿Estas segura? Me preocupa que no estés bien —Debemos ir por este camino pase lo que pase, recuerda que te dije que tenemos que llegar al castillo esta noche — ¿Segura?— Rubén pregunta más de una vez por que no se siente segura por el semblante de ella Ana empieza a caminar dando a entender que está segura y que nada la puede detener, empieza a cruza en los caminos de piedras que tiene el rio con cuidado, una por una, Rubén va detrás de ella cuidándola, mientras que ella tiene su mirada al frente sin mirar atrás, pero de repente viene una segunda visión que se ve reflejada, es de ella cruzando con la mujer, y de repente detrás de ellas vienen una multitud que parece manifestante que las persiguen, ellas corren por sus vidas, pero la mujer le indica que ellas sigan — ¡Corran y no miren atrás, tratare de detenerlos!— grita aquella mujer misteriosa — ¡No podemos dejarte sola!— grita Ana de pequeña — ¡Cuida a tu hermana, después nos vemos!— dice la señora y se devuelve Ambas niñas con dolor en su corazón corre, ahí termina la segunda visión, Ana se agacha y coloca las manos en su rostro, tiene un dolor de cabeza y no entiende nada de lo que está pasando, Rubén se preocupa pero no puede estar en la misma roca que ella y solo queda verla  — ¡Estas bien Ana!— grita Rubén para que ella lo escuche pero ella lo ignora porque sigue en el recuerdo tratando de entender— ¡Ana! Si no me respondes voy a ir hacia a ti, no me hagas preocuparme Ana sale de sus pensamientos y se levanta, toca su corazón y cierra los ojos por un momento, respira y voltea a ver a Rubén con una sonrisa, él se siente aliviado porque ella parece estar bien — ¡No te preocupes, sigamos!— dice ella Siguen cruzando aquel rio, en eso Ana casi resbala pero logra mantenerse en pie y le hace señal a Rubén que no se preocupen, llegar al otro lado y Ana se sienta en el suelo —Pensé que no lo iba a lograr, pero aquí estamos— dice aliviada después de pasar el rio —Yo pensé eso cada momento, sobre todo cuando te agachaste, iba hacer capaz de ir así significara que tuviera que estar en el rio con el peligro que pudiera llevarme— dice el sentándose a lado de ella para acompañarla —Lo siento por preocuparte tanto, no tienes que hacerlo — ¿Cómo que no tengo que hacerlo? Eres mi responsabilidad, hasta que encontremos a Alicia, de ahí no sé cómo quieres que quedemos— dice mirando el cielo —Lo único que sé, es que debemos llegar al castillo— dice ella desviando a la indirecta de Rubén para ella— ¿Falta mucho? —Estamos cerca, solo pasamos aquel bosque que no es mucho y llegamos — ¿Pero nos vamos ahora o esperamos un poco? —Creo deberíamos esperar un poco, para que no nos vean ¿Ese es tu plan no? —Si ese es mi plan, pero no deberíamos ir poco a poco A decir eso, el estómago de Ana empieza a sonar de hambre y ella coloca sus manos para tapar su estómago, Rubén a ver eso, sonríe y busca en su bolso y había traído algo de comida, saca un pedazo de pan rellena de mermelada de fresa y se lo entrega con una sonrisa, ella se sorprende y lo recibe — ¿En serio trajiste comida?— dice comiendo un bocado de pan —Sabía que tendrías hambre, por lo poco que te conozco, comes mucho además no sabía cuándo tiempo íbamos a estar afuera, no íbamos a morir de hambre ¿O sí? —Tienes razón, pero no me lo esperaba de ti, ya nos veíamos comiendo algo de los árboles o comiendo hojas como animales —Mientras estés conmigo, me asegurare que no pases tanto trabajo— El revisa su bolso para ver cuando de comida le queda—Creo que podremos sobrevivir por 3 días, espero que podamos salvar a Alicia en ese tiempo, porque podríamos morir de hambre o llegar a comer hojas como los animales —Bueno, si tenemos que pasar por eso, no me quejo tan fácilmente— dice ella pero nota que Rubén no está comiendo— ¿Por qué no comes algo también? —No te preocupes, no tengo hambre todavía— dice Rubén pero su estómago empieza a sonar— O eso creía hace un momento Ana parte un pedazo de pan y se lo entrega y él come ­—No puedo dejarte morir, debes comer también —Gracias por su consideración, lo tendré presente siempre
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