Jimin se había vestido totalmente de n***o para volver a Seúl, sin embargo, a Jini no le importó la vida y se puso pijama y así viajó de regreso. Justo por eso, se encontraba cambiándose en los asientos traseros del Camaro mientras Jimin conducía rápido a las afueras de la ciudad donde sería la carrera. Jodido Hoseok, lo que me haces hacer... Pensó ella con enojo después de haberse estrellado por un frenón que dio Jimin. — ¡Ni se te ocurra ver por el retrovisor! — No, cómo crees.— Dijo Jimin al mismo tiempo que apartaba sus ojos del espejo. — Voy a matarte. Saltó al asiento de enfrente, ya un poco más presentable. Jeans, blusa negra y unos Adidas. Aunque estaba un poco fuera de lugar, ya que, las chicas de esos lugares se vestían muy cool, e incluso, algunas llevaban tacones y faldas,

