Gia
10 años después
- Pero si ya te dije que serás mi primera vez, aún recuerdo la promesa de hace un año - digo con las mejillas de un rojo intenso sintiéndolas calientes por lo que acabo de decir, conozco a Liam desde los cinco años cuando llegó al área de preescolar a buscar a su hermana menor de quien me hice amiga de manera instantánea, me llamó la atención su mirada pues es muy peculiar ya que tiene un ojo de un café muy oscuro que lo hace ver prácticamente n***o, o quizás sí lo sea, y el otro es igual o más extraño ya que es un color prácticamente celeste como el cielo en un setenta y cinco por ciento ya que tiene una pequeña parte de un tono café claro casi color miel, nació con heterocromía y otra condición más en ese ojo, eso simplemente lo hacía diferente y a mi me gustaba aunque claro en ese entonces era el gusto inocente de una niña que veía algo fuera de lo común. Con el tiempo nos hicimos amigos de hecho mejores amigos y él al ser tantos años mayor que yo me enseñaba el mundo de una manera diferente, no sabía si él sentía lo mismo que yo pues su trato hacía mi distaba mucho de cómo era su trato con las demás chicas o incluso sus novias a mi parecer era así porque me veía como una hermana menor, sin embargo a mi me gustaba yo estaba enamorada de él desde hacía dos años cuando terminó sus tres años de servicio militar obligatorio, al verlo a su regreso sólo hizo que mi corazón latiera más fuerte que el día en que se fue, se veía diferente pues con el entrenamiento ya no lucia como un chico desgarbado que dejaba su pubertad atrás, estaba esbelto con una musculatura bastante marcada pero también tenía algo diferente en su mirada ya no era la de un crío inocente.
- Sé que prometiste eso y honestamente pensé que lo habías olvidado, pero si es así podemos ir arriba hoy estamos solos además me iré mañana a la capital - me dice con su sonrisa ladina que hace que mi cuerpo se sienta extraño y caliente, pero más bien causa que palidezca porque aún no me sentía preparada para tener sexo, sé bien lo que prometí hace un año cuando me atrapó leyendo un libro erótico mientras esperaba a que Narim volviera de su entrenamiento, me explicó algo del libro que yo no estaba entendiendo bien y no sé porqué en ese momento le dije que quería tener sexo supongo que fueron mis hormonas hablando por mi, recuerdo perfectamente las carcajadas que soltó mientras me decía que al menos mi primera vez debería ser con alguien especial a quien le tuviera la suficiente confianza y afecto o sea amor, yo ya sabía bien de mis sentimientos hacia él por lo que sin dudarlo le pedí que fuera mi primera vez, eso lo tomó por sorpresa y al preguntarme porqué él y no otro chico que me gustara le dije una mentira de que confiaba más en él que en cualquier otro siendo eso verdad pero que era porque él era mi mejor amigo y así no me sentiría mal si después no volvía a tocarme ahí estaba la mentira; sus ojos se tornaron oscuros y tenía una mirada diferente que no supe distinguir en ese momento pero dijo que se lo prometiera que solamente él sería el primer chico con quien estaría pero que sería en el momento que yo me sintiera lista y así sellé mi destino haciendo esa promesa.
- Yo no olvido nada, mucho menos una promesa y tampoco olvido las que me hacen, pero… - me quedo sin voz al intentar decirle lo siguiente porque la vergüenza quema en mi garganta así como el deseo y el miedo a la vez - pero ¿no es muy pronto, hacerlo así? Digo por mi esta bien pero ni siquiera me bañé al salir de entrenar - digo de manera atropellada y rápida moviendo demasiado las manos cosa que siempre hago cuando estoy nerviosa, siento la cara y el abdomen hirviendo en una emoción diferente a lo que siento siempre que estoy con él, cuando siento sus manos atrapar mis mejillas y escucho sus sonoras carcajadas haciendo que levante mi rostro hacia él y su mirada extraña.
- Niña tonta, ¿de verdad pensaste que querría hacerlo ahora?, no seas ilusa, te dije que sería cuando estuvieras lista cosa que aún no estás y será al menos cuando tengas dieciocho no quiero que tu padre me patee el trasero hasta la cárcel más horrenda que hay en este país- termina de decir negando con la cabeza lo cual hace que sienta una mezcla de alivio y decepción al escucharlo decir eso.
Comprendo perfectamente el porqué le tiene algo de miedo además de respeto a mi padre pues papá es un general ahora y al haberse enlistado en el ejército desde muy joven tiene un carácter bastante tosco con los demás ya que conmigo y mi hermano es muy diferente, es el mejor padre del mundo que cumple mis caprichos al pie de la letra, a pesar de ser así conmigo sé bien que es algo arrogante o en ocasiones hasta clasista sin embargo y por encima de todo es un excelente médico especialista en urología.
En nuestro país, Grendmirl, las jerarquías lo son todo especialmente la militar, mi padre se unió al ejército a los dieciséis años cuando era voluntario el servicio militar durante una rebelión contra el gobierno de ese entonces, fue ahí que conoció a los médicos militares del país cosa que le gustó y llamó más la atención así que después de eso al concluir la guerra y terminar estudios de secundaria hizo el examen para medicina quedando entre las mejores notas llegando a ser así un médico militar bastante elogiado en la ciudad capital, Grendmirl es un país podría decirse de mediana presencia, tiene un estado democrático que ha hecho bastante bien su trabajo, se divide en nueve ciudades como un rosa de los vientos y la verdad no se esforzaron mucho con los nombres de estas pues son ciudad del norte, del sur, de este y del oeste; las cuatro ciudades principales en cuanto a comercio y agricultura para exportación, la ciudad central o capital que precisamente está al centro de esa Rosa de los vientos imaginaria y luego las otras cuatro ciudades restantes son las que se encargan de la producción agrícola para el país, nosotros vivimos en ciudad del norte, mi padre antes de estar con mi madre ya tenía una novia que trabajaba para el estado, continuaron juntos en una relación a distancia durante el servicio social médico de mi padre y fue ahí donde conoció a mamá, mi mamá es enfermera militar y siendo mi padre algo mujeriego en sus años mozos empezó una relación con ella de la cual yo soy el resultado, cuando mamá supo que tenía a una chica quien ya tenía un hijo con él de unos cuatro años aproximadamente, terminó la relación y al poco tiempo más o menos unos cuatro meses mamá se dio cuenta de que estaba embarazada sin embargo no pensaba decirle a papá pero quien lo hizo fue un médico amigo de ellos que la vio un día comprando cosas de bebé e inmediatamente contactó a mi papá y fue así que papá viajó hasta el pequeño pueblo donde se conocieron a comprobar eso, al verla y hablar él le dijo que se haría cargo de mi y así ha sido durante toda mi vida, ciudad del norte queda relativamente cerca de la capital por lo cual mi padre me visita dos veces por semana y hoy fue uno de esos días, discutimos un poco ya que le dije que venía a la casa de Narim sabiendo perfectamente que no sólo venía a ver a mi amiga sino también a su hermano no le agradó mucho la idea, ya que considera que debería estar relacionada con “gente a mi altura” decidí pasar con él hasta que llegara su hora de partida hacia la capital sin embargo me pasó dejando en la casa de Narim viendo directamente a los ojos a Liam como siempre solía hacer.
- ¡Oye! Mi papá no sería capaz de hacer algo así- me finjo ofendida porque sé que si lo haría - entonces ¿en dos años será? Porque justo en dos años estaré haciendo el servicio militar- le digo batiendo mis pestañas en su dirección sabiendo que eso hace que nunca me niegue nada.
-¿De verdad quieres ser médico?- pregunta desviando el tema, supongo que quiere dejar de lado algún pensamiento porque lo vi acomodarse diferente y juro que vi un bulto en su entrepierna o estoy alucinando- podrías serlo sin hacer el servicio militar no creo que te guste ese infierno ¿sabes?, pero si será en dos años y será antes de que vayas a la capital para que no te olvides de tu mejor amigo- dice abrazándome y dándome un beso en el cuello que hace que empiece a sudar y escuche el martilleo de mi corazón en mi oído.
- ¿Cuánto tiempo entrenaste hoy?- desde pequeña estoy metida en muchos cosas para mantenerme en forma y también porque mi padre quería que supiera de todo un poco, de niña me cumplieron el capricho de practicar ballet e incluso patinaje sobre hielo hasta los diez años, a los once quise iniciar equitación por eso hasta tengo un lindo pura sangre n***o azabache que nombré Draco y ahora a mis dieciséis años además todo eso entreno artes marciales mixtas y hago ejercicio regular en el gimnasio para no entrar al servicio militar tan desvalida de fuerza y resistencia, a petición de mamá también estudié dos idiomas y etiqueta, siendo sincera poco les faltó para ponerme una institutriz y educarme en casa pero para eso pagaron el único colegio privado militar de la ciudad, ahí trabaja la mamá de Narim y Liam y fue así como los conocí hace ya once años, Liam conoce toda mi rutina la verdad y a veces me ayuda a entrenar.
- Dos horas, me sentía cansada porque fui a la quinta de mi abuela a montar un rato en Draco - respondo sintiéndome satisfecha con esas dos horas de entrenamiento porque la verdad entre exámenes finales de secundaria, papeleo del servicio militar, mi familia diciéndome hacia dónde ir para ello y mi propio mundo fue milagro resistir eso - ¿por qué?
- Porque apestas, niña, hueles igual o peor que Draco- dice haciendo muecas de que verdad apesto lo que hace que me ponga roja de la vergüenza aún sabiendo que no huelo tan mal - Narim viene en quince minutos no sé si quieres esperarla en su cuarto o aquí en la sala- dice levantándose del sofá y empezando a caminar hacia su cuarto por lo que me levantó sin darle respuesta alguna y camino con él hacia las habitaciones que tan bien conozco a esperar a mi amiga.
Narim se parece físicamente un poco a Liam, ambos de piel blanca aunque ella es un tono más clara que él al menos, mide cerca de un metro con sesenta centímetros, de cabello n***o lacio y largo llegándole hasta los glúteos, tiene unas curvas impresionantes, unos lindos ojos del color de la miel y labios carnosos de un tono rosado, cuando la conocí en preescolar me conquistó con su carácter tan efusivo todo lo contrario a como me enseñaron que debía ser una niña desde entonces nos hicimos inseparables.
El próximo año nos iremos juntas al servicio militar yo para ser médico y seguir los pasos de mi padre y ella porque quiere ser ingeniera civil como su hermano; en nuestro país al realizar el servicio militar se te da la “oportunidad” de realizar examen de admisión para carreras dentro del área de salud, ingenierías, economía, leyes y ciencias políticas, de no tenerlo tus opciones se limitaban a magisterio, carreras técnicas y demás oficios, no comprendía porqué era así y ya varios candidatos políticos de hecho los más jóvenes habían intentado proponer abolir eso sin embargo seguían ganando candidatos viejos que querían mantenerlo igual y el pueblo al parecer le parecía correcto pues decían que sólo así se alcanza la excelencia de la que el país se siente orgulloso, no crean que todo está politizado o algo así es sólo que este es un país que guarda sus costumbres, por lo bien que nos va la educación y salud es totalmente gratuita aún así hay instituciones privadas, mi meta es cumplir con el servicio militar y aprobar el examen para medicina en la facultad médica del hospital escuela militar del país donde mi papá y mi mamá estudiaron e incluso trabajar ahí, quiero especializarme en patología y luego en medicina forense suena un plan muy lejano pero es lo que más ansío.
Poco tiempo después Narim entra a su habitación y empezamos a estudiar para los exámenes finales que tenemos en el colegio.
-Estoy tan cansada de estudiar- dice Narim luego de un suspiro acostándose en su cama mientras yo la veo desde mi lugar sentada en el piso
-Ya somos dos y lo peor en mi caso es que tengo prueba de idiomas y un recital de ballet en dos meses- respondo suspirando igual que ella exactamente igual de cansada
-Te admiro honestamente estaría enloqueciendo, tienes clases de idiomas y el ballet, antes también el patinaje y equitación- enumera bajando los dedos de la mano haciéndome recordar que hace unos tres años sólo nos veíamos en el colegio- eso sin contar que también hay que estudiar para el examen general que hacen sobre milicia y después del año y medio de servicio a hacer examen de admisión para la universidad sinceramente quisiera pagar la universidad privada- la escucho atentamente porque en parte también quiero pagar la parte privada de la universidad a la que quiero ingresar pero eso no me dará los beneficios que si lo hago por la parte pública.
- Bueno, son las ocho y debo irme le pediré a Liam que me lleve a casa - le digo levantándome y llevando mis cosas en la mochila, al salir del cuarto nos lanzamos un beso de despedida y me dirijo al cuarto de Liam para decirle que me lleve a casa en su auto porque siendo honesta no quiero caminar.
-Liam- llamo a la puerta tocando también la misma, al no escuchar bien un murmullo decido entrar ya que no tiene seguro y normalmente yo entraba a veces sin llamar, lo que encuentro al abrir la puerta me deja la garganta seca al observar a Liam de espaldas mientras se pone un chándal gris puedo ver su trasero y los músculos de su espalda desnuda bien definidos así como también los de ambos brazos que hasta se le marcan las venas en estos de verdad no quisiera que se cubriera más pero tengo que salir de acá, si lo había visto sin camisa en algún momento pero nunca me había dado el tiempo de observarlo bien, mientras guardo esa preciosa imagen en mi mente Liam se la da vuelta y nos vemos a los ojos, estallando en mi la vergüenza de haber sido atrapada entrando en un cuarto sin permiso y comiéndome con los ojos al dueño de dicho cuarto trato de salir despavorida de ahí pero su mano en mi muñeca me detiene atrapada por él y la fuerza magnética de su mirada retrocedo un poco chocando con la pared siendo consciente del sonido de la puerta cerrándose de golpe por su otra mano, al hacer eso se acerca a mi encerrándome entre sus brazos a los costados de mi cabeza, su muy definido cuerpo varonil de un ex militar y la pared.
- Creí que no estabas lista, niña- dice con la voz ronca bastante cerca de mi labios y yo lo único que puedo hacer o pensar es en que me bese y en mis latidos zumbado en mis oídos sin control. Lo que tanto esperaba desde los catorce años sucedió, me besó de una manera que sólo había leído en mis libros de romance adolescente o eróticos, no me di cuenta de en qué momento se había apoderado de mis mulos pero guiada por las emociones nuevas que sentía envolví su cintura con mis piernas y entrelacé mis manos en su cuello, con sólo ese beso sentía que me reclamaba como suya a lo que honestamente cedería sin problema alguno, de un momento a otro estábamos en su cama, esa en la que dormí de vez en cuánto siendo más pequeña, su mano viajó hacia mi camisa entrando en ella sin pedir permiso aunque tampoco es que se lo hubiera negado, tocó mi pequeño busto como si estuviera memorizándolo a través del tacto mientras besa mi cuello lo que hace que sienta que estoy a punto de hacer erupción sin embargo eso se detuvo de manera abrupta, me quedo quieta viéndolo a los ojos que me ven directo a los míos sólo que los suyos me ven asustados casi al borde de un ataque de pánico y se levanta exaltado negando con la cabeza murmurando algo que no logré entender.
Arreglo mi cabello y mi ropa, sintiendo mis labios y pecho arder mientras sube y baja, lo veo sin saber que hacer estando sentada en la cama esperando a que se calme quizás trata de explicarme lo que acaba de suceder, porque en este momento no entiendo nada.
- Me pondré una camisa y te llevaré a casa, ya es tarde- dice y su voz se escucha más ronca y agitada, lo veo tomar una camisa blanca que le regalé hace unos meses por su cumpleaños, se la pone y salimos juntos de su cuarto en silencio hasta llegar a su auto, durante parte del trayecto estamos en silencio, un terrible silencio que se hace pesado a medida que avanza el vehículo ya que quiero saber qué pasó, porqué se detuvo.
-Liam -lo llamo observando su hermoso y definido perfil mientras conduce - lo que pasó en tu cuarto - logro decir mientras juego con mis dedos, víctima de los nervios pues no sé qué decir o hacer - siento haber entrado sin tu permiso, yo… -
-No fue tu culpa ¿ok?, yo cometí un error que no se volverá a repetir, Gia - me interrumpe con un bramido que va suavizando conforme nota mi mirada confundida y algo dolida porque fue un error para él, sin embargo para mi fue todo lo contrario un sueño hecho realidad.
-¿Eso fue para ti?- digo bajando la voz a medida que termino la pregunta, estoy a casi nada de llorar porque aunque no lo admitiría frente a él si me dolió que dijera eso, se detiene frente a mi casa, respira profundo y gira su rostro hacia mi con algo en sus ojos que me da algo de ilusión pero a la vez hace que me sienta peor al respecto.
-Gia, no quise decir algo que te hiriera ¿okay?, sólo que eso no debió pasar, sé que aún tienes en esa cabecita necia que yo sea tu primera vez y no tengo problema con eso sin embargo no quiero que sea así con si fuera con un salvaje sin autocontrol- dice muy serio sosteniendo mi mejilla con una de sus grandes manos mientras con la otra acaricia mi mano izquierda donde aún conservo el dije de una pulsera que me dio cuando cumplí seis años ya que esta se dañó hace un tiempo.
-Por eso será cuando estes lista pero por favor no me tientes, niña, suficiente tengo con soportar tu cercanía sin tocarte como el degenerado que soy pero no quiero joder nuestra amistad- dice dejándome sorprendida por esto, mi corazón late emocionado porque aunque no me diga que esta enamorado de mi o algo parecido al menos ahora sé que no le soy indiferente.
-Nuestra amistad no se dañará, tonto, pero esa promesa sigue en pie, serás mi primera vez- le doy un beso en la mejilla para despedirme de él, siento una felicidad inmensa al recordar ese beso y sus palabras sin saber que tiempo después perdería mucho más que su amistad.