—Te extraño —Cata hace un puchero al sentarse a mi lado en el sofá, para luego tomar mi pie y pasarlo sobre sus muslos—, la oficina no es lo mismo sin tu presencia. Le dedico una pequeña sonrisa, dejándome consentir por las delicadas manos de mi amiga al masajear el pie lastimado. Max, el pequeño cachorro nos observa mientras mueve su colita y me parece de lo más tierno. —También te echo de menos, definitivamente no es nada divertido pasar todo el día encerrada aquí, viendo maratones completos de Anatomía según Grey mientras espero la agradable visita de mi amigo el deportista —ruedo los ojos—. Además, el pequeño Max solo me hace cariño y me pide alimento. La observo con una sonrisa divertida, ella levanta una ceja antes de partirse de la risa a la vez de que me propina un pequeño golp

