Este mes de Septiembre había pasado muy rápido y lo mejor es que cada día David me visitaba en mi departamentro y terminábamos teniendo sesiones de magnífico sexo en mi departamento, comiendo helado y jugando videojuegos. Eso sí, el día de hoy era diferente, pues ayer le había pedido a David que me acompañara al médico, ya que tenía evaluación para ver el avance de mi tobillo, puesto que casi tenía 3 semanas con el esguince. Las cosas entre ambos iban bien, habíamos formado una rutina en la que él llegaba todos los días al departamento cerca de las cuatro de la tarde y se iba pasado las siete, justo antes de que Sergio llegue a casa. David me hacía sentir bien, cómoda y me divertía mucho a su lado, a pesar de que teníamos gustos e intereses muy diferentes, sabíamos entendernos y pasarla

