Netty de pie frente al enorme ventanal de su oficina, observaba el hermoso paisaje a lo lejos. En su mente todas las memorias de su adorada madre venían, llenándola de alegría y una sensación de nostalgia. La recuerda cantando todo el tiempo mientras recogía flores en el jardín para llenar con ellas toda la casa, su madre era una mujer que derrochaba felicidad y paz.
Recordaba las graciosas discusiones de ella con su padre, por el hermoso jarrón de flores que le colocaba en su buró, pero que ella sabía que siempre terminaban en un abrazo y un beso de infinito amor.
Porque si de algo estaba segura era del amor que se profesaban ellos, se les salía por los poros. Pero no solo ese gran amor lo sentía entre ellos, si no hacía ella, ambos la adoraban y no perdían oportunidad de demostrárselo cada día de su vida. Su madre siempre tan cariñosa, a cada instante la abrazaba y besaba, como haciéndola sentir todo el amor que le tenía, eran mejores amigas y hablaban de todo.
Incluso con lo enferma que estaba, nunca lo demostró. Seguía llenando la casa de alegría, de amor. ¿Por qué ella no puede encontrar un amor así, como el de sus padres? ¿Se habrá apresurado como le dice Jane, en aceptar ese matrimonio con Erik?
Los suaves golpes en la puerta, la traen de regreso a la realidad. Su secretaria Helen abre la puerta.
— Señorita su cita ya llegó.
— ¿Cita?
— El señor Patrick Parrish.
Hizo una mueca de desagrado. No le gustaba para nada ese hombre. Pero había reservado una cita con ella, no le quedaba más remedio que recibirlo por el gran proyecto que sería beneficioso para ambas empresas.
— Hazlo pasar Helen.
—Enseguida señorita.
Netty se coloca detrás de su buró, queriendo mantener la distancia con ese hombre. Lo ve ingresar y se obliga a sonreír.
— Buenos días, señorita Visso.
— Buenos días, señor Parrish, por favor tome usted asiento.
Él se queda mirándola fijamente por un instante, a Netty esa mirada la pone nerviosa e incómoda, Patrick saca su carpeta y comienza a explicarle profesionalmente todo. El tiempo pasa y Netty queda satisfecha con ese próximo proyecto, pero se ha dado cuenta de que él trata de alargarlo con detalles fuera de lugar.
— ¿Me permite que le haga una pregunta fuera del proyecto señorita?
— Siempre que no sea personal, puede hacerla.
— ¿Cómo es que una prestigiosa empresa como esta, no tiene una sucursal en mi país? Le aseguro que será muy bueno para ustedes, puedo asegurarle que les irá muy bien.
La pregunta la toma de sorpresa, lo mira sin responder. Netty lo había pensado. La empresa tenía sucursales en varios países, pero siempre tuvo curiosidad por ese país. Pero cuando estaba por estudiar esa posibilidad, su querida madre se había enfermado. Y ella se olvidó de todo.
Patrick Parrish la observa en silencio. Ella se ha quedado pensativa con su cabeza ladeada, mientras entrecierra los ojos.
— Realmente es usted una mujer preciosa —le dice de pronto— será un honor participar en la fiesta de su cumpleaños señorita Netty.
Netty al escuchar su nombre, sale de su ensimismamiento. Se endereza en la silla mirándolo muy seria. Cuando está a punto de contestarle, tocan a la puerta. Jane asoma la cabeza.
— Disculpe usted señorita Visso. Su secretaria me informó que quería verme urgente.
Netty sonríe para sus adentros. Sabe lo que ha hecho su amiga. La ha librado de este sujeto. Se pone de pie extendiéndole la mano que él toma y se la estrecha al tiempo que le manifiesta.
— Como observa señor Parrish, tengo asuntos importantes y urgentes que atender. Buenas tardes.
— Buenas tardes, señorita Visso.
Lo observa como titubea, se da cuenta de que él quiere quedarse más tiempo. Pero la presencia de Jane y la mirada fría y seria de Netty, hace que se retire sin decir nada más.
— Uff mi amiga, gracias. Ese hombre tiene cara de psicópata.
— Lo sé, me pude percatar por la ventana que estabas incómoda y tratando de encontrar una manera de salir de él. Y claro que cualquiera que esté bajo la mirada que ese tipo te dedicaba, lo estaría. Uff da miedo. —Menciona Jane sacudiendo sus hombros como si tuviera frío.
— No sabes la alegría que me dio cuando vi aparecer tu cara en la puerta. Eres un genio mi amiga. Muchas gracias por ayudarme a zafarme de él. —Y la abraza fuerte, sabe que siempre puede contar con su mejor amiga, Netty no negaría que ese proyecto de los Parrish será muy rentable para Visso Internacional, pero no obstante ese hombre le producía escalofrío y no solo por la mirada obscena que le daba, sino que ella sentía que había algo más, pero no entendía que era.
Aunque Jane inventara una reunión inexistente entre ambas, no era menos cierto que tenía un mundo de ellas en todo el día. Terminó extenuada y sin deseos de nada más llego a su casa para meterse en la tina de agua caliente de su baño, con una copa de vino en sus manos. La música de su agrado se escuchaba cálida.
Se recostó en la tina relajándose, al punto de casi quedarse dormida. La imagen de ese joven de espaldas de nuevo en la playa, diciéndole volveré, espera por mi amor, la hizo palidecer y agitar. Sintió sus labios suaves y calientes en los suyos, el sabor indescriptible, era casi real. Su corazón saltó como loco al escucharse a sí misma diciéndole, te amo. Esperaré por ti, siempre estaré aquí esperando amor. La hizo salir de su sueño.
Esta vez estaba segura de que no era un sueño. Ella había vivido aquello, recordaba su olor, el sabor de sus besos. Sí, eso era un recuerdo. En algún lugar del mundo que ella había olvidado, había un hombre amándola o eso pensaba ella. ¿Quién podría ser?