—Robert, cariño a que debemos tu visita, pensé no volverte a ver por aquí. —Mencionaba Andrea mientras doña Mati le daba un golpecito en la pierna. —Muchacho quiero suponer que ya has reflexionado. —Decía doña Mati otorgándole una sonrisa conciliadora a Robert, ella siempre pensó que él era el indicado para su Nataly. —Vengo a disculparme con ustedes por mi mal proceder y sobre todo con Nataly. —Acepto tus disculpas, pero creo que ya es tarde para…—Andrea fue interrumpida por la mirada de doña Mati. —Ohhh vamos Andrea, dejemos a los jóvenes solos, tienen que conversar, arreglar sus problemas, ellos se aman y merecen ser felices, anda, llévame a la terraza. Mientras las mujeres salían del comedor, Nataly no dejaba de ver a Robert, se le veía agotado, ¿acaso tuvo demasiado trabajo y se

