Los días pasaron y los jóvenes enamorados volvieron a los días llenos de alegrías sin imaginar que la desgracia estaba cerca. —Robert, tengo tanto que procesar, estoy que no puedo con tanta emoción, es que luego de tanto vivido, mis padres, mis tíos malvados y esto, es un sueño para mí. —No lo es cariño, luego de todo lo que has pasado mereces ser feliz, seremos felices a partir de ahora, añoro ver lograr tus sueños y estar en cada paso que des. —Te amo. —Te amo mi ángel. Ambos jóvenes caminaban en ese majestuoso parque, abrazados cada uno, imaginando escenarios de sus vidas juntos, eran jóvenes deseosos de vivir la vida, pero ¿podrían contra los planes malvados de los Parrish? —Cariño me olvida decirte, mi familia quiere conocerte. —Crees que sea buena idea, pensé que no les agrada

