Nataly como toda mañana desde que empezó la universidad, estaba llegando puntual a su centro de estudios, pero antes de ingresar recibió una llamada. —¡Hola! —Hola, querida, soy Camila, madre de Robert. —Buen día, señora Camila, dígame. —Nada de señora, solo Camila. —Uh, mm, ok, dígame. —Pues estoy preocupada, Robert está en cama con una gripe fuerte y me pidió que te llamara para que vengas a verlo. A Nataly se le encogió el corazón, pero Robert era un caso perdido. Ella le dijo que dejara el helado y él se comió más de dos porciones y ahora las consecuencias. —Pero, ¿cómo está, que dice el médico?—indaga preocupada. —Pues la fiebre ha cedido, pero tiene dolor muscular. El médico dice que se pondrá mejor con los medicamentos, pero él solo me ha pedido verte. —Ok entiendo, voy en

