Emily llegó al hospital acompañada de Sarah y Fred, su corazón latía con fuerza y sentía un gran vuelco en su vientre lleno de ansiedad y temor por el estado de Alexander. A pesar de todo lo que había pasado entre ellos, Alexander aún seguía siendo su esposo y le preocupaba su estado de salud. Al entrar al hospital, se dirigió a recepción a preguntar por el estado de salud del CEO. —Señorita, ¿Podría informarme sobre el estado de salud de Alexander Brooks? Soy su esposa. —Dijo Emily con la voz quebrada por la preocupación. La recepcionista le pidió que fuera a la sala de espera y que en un momento le daría información. —Tienes un gran corazón, Emily. Después de todo lo que te ha hecho Alexander, te veo muy preocupada por él—. Dijo Sarah, quién a pesar de lo que le había sucedido a Al

