Todas en el algún momento de nuestras vidas, hemos sentido el anhelo de experimentar nuevas experiencias como: ser nalgueada, usar disfraces, sexo anal, entre otras situaciones, que nos eleven al éxtasis. Debido a mis miedos ilógicos, me convencí de que todos esos deseos me condenarían a una vida llena de dolor y vergüenza; lo cierto es que fui una tonta, al guiarme por prejuicios sin sentido. ¡Hola! ¿Qué tal? Me llamo Lucy, tengo treinta y cinco años, y esta es mi historia, verán; hace dos meses, conocí a un chico llamado Antonio, lo conocí por medio de un amigo, en cuanto nos vimos, tuvimos una inexplicable conexión así que la amistad surgió sin ningún problema, intercambiamos números, haciendo que esto comenzara todo. Conforme pasaron los días, nuestras conversaciones aumentaban de to

