Mia.
Cuando llego a la escuela, camino con aires de superioridad, amo ser como soy, estos tres días han sido los mejores, sin embargo, debo de bajar de esa nube y volver a ser la chica de antes, delicada, fría y prepotente. No puedo permitir que lo que estoy sintiendo por Xavier me dome, aunque creo que el ya me esta domando en tan solo estos días.
Al entrar al aula las chicas empiezan su rutina de cántico hacia mí, el pupitre en que me estado sentandon está vacío por lo tanto me senté dejando mi bolsó sobre la mesa.
—Uh, no deberías sentarte en el escritorio de Xavier, creo que no aprendes chica—miro a la chica de mala gana y encogí mi hombro sin restarle importancia, juro que no estoy de humor. —Estas sorda o que, ¡estúpida! Y lo advertí mentalmente.
No sé si fue un instinto o qué, pero en estos momentos tengo mi puño impactado en su bonita cara y una de mis manos sosteniendo su brazo con fuerzas, ella y los demás me miran sin pestañar. La suelto y veo que Chilla sobando su mejilla, nadie dice nada cuando el chico que tanto me está gustando entra como si los demás no existieran más que yo, él se sentó acercando una silla, mis ojos permanecen en los suyos como si solo los dos existiéramos en este mundo.
—Buenos días—susurro con esos ojos verdes que están empezando a gustarme más de la cuenta.
—Buenos días—respondí aclarando la voz para que disimulemos un poco.
Al entrar la maestra a dar su clase lo primero que pidió fue que pasáramos a exponer los temas que nos dejó a investigar, todos se quejaron que era por mi culpa, solo sonreí con malicia y saque mi dedo corazón a las que me miraban con prepotencia. 6 parejas pasaron a Exponer y al final nos tocó a Xavier y a mi.
En la hora del receso, quise escapar pero el tomo mi mano y me guío hasta la cancha a ver los juegos.
Varias chicas nos veian mal y empezaron a cuchichear sobre Xavier y sobre mí, según ellas seguro lo embruje con unos de mis hechisos encantadores y el tipo cayo rendido, por otro lado su amigo se le acerco y le dijo que fueran juntos al cafetin, pero Xavier negó y el tipo lo miro mal sin dar crédito a lo que Xavier hacia junto mi. Pero todo esto nos valía gorro a lo que ellos decían.
Al finalizar las clases decidí irme rápido, pero las manos de Xavier me detuvieron, quise zafarme y huir, las miradas de algunas personas cayeron sobre nosotros.
— ¿Porque huyes de mi muñeca?—lo miro sin saber que decirle, mi corazón se siente inquietante, no quiero avanzar más de la cuenta.
—Solo diré esto una vez. Si avanzas atente a las consecuencias y si retrocedes, te pido que actúes como si no me conocieras y como si no sucedió nada entre nosotros— exprese con firmeza a lo que Xavier negó y luego me llevo hasta el estacionamiento de la escuela.
—Sube—Exige sin mirarme. Suspirando subo detrás de él, sujeto su cintura con fuerzas cuando arranca a toda velocidad sin importarle que se encuentre un policía acostado en medio de la carretera, suelto un bufido agotador, unas de las manos de Xavier acarician la mía, cerré los ojos por un instante y sentí un poco de paz, no le pregunté dónde me llevaría ya que no quise saberlo, lo único que deseo en estos momentos es olvidarme de todo mi pasado y disfrutar un poco el presente sin miedo y sin mentiras.
—Estas bien—Asentí abrazada a él, el viento era potente, a pesar del dolor de cabeza, me sentía tranquila, abrí los ojos con dificultad y me fijé en el hermoso lugar, parecía un paraíso, con pinos y cocos al su alrededor, el lago se veía cristalino, puede observar a varias personas fotografiando el lugar.
—¿Dónde estamos? —pregunte curiosa.
—En el lago de Zirahuen, me gusta este lugar es refrescante y ayuda mucho a despejar la mente. ¿Te gusta? — esta vez pregunto curioso.
—Me gusta y es agradable solo que hace frio— realmente estaba empezando a tener mucho, Xavier levanto mi mentón y me miro fijante, toco mi frente a lo que cerré los ojos.
—Estas con fiebre, es mejor que nos vayamos o te enfriaras. —Niego rotundamente—Dime que tienes Mia, porque tan taciturna, sucedió algo con tu hermano.
—No sucedió nada. ¿Cómo conociste este lugar? —desvíe el tema y le hablé de cómo se comportaron algunas chicas dentro del aula, antes que el llegara y del porque le di un puñetazo a esa tipa, él me miraba una y otra vez y luego bajo sus ojos a mi brazo cuando sin querer me está acomodando la camisa de mangas, Xavier apretó los puños y me pregunto sí que me había sucedido. Seguramente se percató del moretón que me dejo la mano de Deán.
—Mia, no me digas que tu hermano se le ocurrió lastimarte Porque te juro que, si es así, se las verá conmigo, él no tiene ningún derecho de lastimarte. Niego y sin saber porque lo abrazó y le pido que me bese a lo que él lo hace sin chistar. Luego de ese fugas beso, ninguno dijo nada, solo puede observar como apretaba los puños enojado.
No sé cómo le haré, pero debo alejarme cuanto antes de Xavier, no quiero que el salga lastimado, quizás ayer solo quería enamorarlo, pero ya hoy es diferente, me he enamorado y lo mejor será alejarlo de todo, me vengare de su padre y de todos los que participaron en la masacre de mi familia y por otro lado no tengo idea que planea Deán en cuanto a Xavier, algo me dice que él quera hacerle daño y no lo puedo permitir, por desgracia mía este amor fue inesperado y ya no puedo negar lo que siento, sé que el no estuvo involucrado, no podría ya que tenía la misma edad que yo cuando eso sucedió, sin embargo su padre al darse cuenta lo puede utilizar como anzuelo, así como yo tenía planeado cuando lo seduje hace unos días.
—Estas ardiendo en fiebre lo mejor sería llevarte a un hospital, no quiero que nada malo te suceda. — expreso preocupado, beso mi mejilla y me miro con seriedad, así era este chico taciturno como yo, un Ángel que es difícil de tocar para otras, pero para mí no lo fue, siento como si lo conociera desde hace mucho tiempo—Vamos.
—Llévame a tu residencia— le pedí sin querer alejarme de él. Asintió y luego me ayudo a subir a la moto, salimos del hermoso lugar, pero antes nos tomamos unas cuantas fotos.
Cuando llegamos a su casa, no esperamos tanto para entregarnos con pasión y frenesí estaba totalmente perdida en una cúspide placer otorgado por un chico admirable. Los dos nos entregamos sin parar y sin importar el tiempo, más de 10 veces sonó mi móvil y el de Xavier igual.
Abrí los ojos y ya era de día, los canarios y las aves no dejaban de cantar. Me incorpore en la cama, Xavier no se encontraba en la casa, entre al baño a tomar una ducha, estaba algo mareada tenía ese dolor latente en la cabeza, cepille mis dientes y al finalizar salgo del cuarto de baño, busco que ponerme y visualizo una nota junto a una muda en la mesita de noche, era una de sus camisetas y un short, la nota decía que iba a la farmacia a buscar medicamentos y comprar ropa, sonriendo como estúpida suspire y me vestí lentamente ya que mi parte intima me dolía por todo lo que sucedió el día de ayer, al salir de la habitación, camine hasta el recibidor y observe otra nota junto a un delicioso desayuno. Yogurt y pan tostado acompañado de huevos y aguacate. Se notaba que Xavier era muy saludable con la comida. Sonriendo empecé a desayunar, el silencio era agradable hasta que se escuchó la puerta abrirse y entro un señor junto a la chica de la vez pasada y una señora elegante llena de cirugía, mis instintos rápidamente me hablaron a lo que me incliné y me escondí rápidamente en la pequeña cocina. Ese hombre debe ser ese maldito.
Será que Xavier sabe algo de mí y me ha dejado aquí sin escapatoria para que su padre me atrape como el mejor plato servido. ¡No lo creo! El no es capaz de apuñalar por la espalda, lo veo en sus ojos. Si el supiera sobre mi o sobre lo que sucedió hace nueve años me hubiera dado cuenta inmediatamente.
Sin embargo estoy jodida si esto fue planeado.