Toqué delicadamente la puerta de la habitación de Alexander, quería hablar con él y disculparme por todo lo que he causado estos días. —Adelante — habló tras la puerta, tomé el pomo y lo giré para abrirla, la escena me trajo un peculiar recuerdo, un poco amargo. Aquel día en su casa, cuando me obligó a ser su esposa. —Hola —asomé mi cabeza tras la puerta —¿puedo entrar? — no lo podía ver, estaba tras la puerta del closet, tapaba por completo su cuerpo. —Claro — entré y cerré la puerta tras de mí, justo en ese preciso momento se dejó ver, casi me quedó sin aliento al ver su abdomen marcado y pequeñas gotas de agua bajando por todo su pecho, solo tenía una fina toalla que lo cubría de la cintura para abajo, no sé cuanto tiempo me quedé con mi cara de estúpida, pero reaccioné cuando chaque

