Punto de vista de Ellie El vacío del sueño era precioso cuando no se turbaba con pesadillas y, como bien lo necesitaba, todo fue paz para mí esa noche. Sumida en mi mundo de calma y quietud, de repente, sentí un ligero toque, como una caricia, que se repitió con lentitud una y otra vez, y que poco a poco me llevó de regreso a la realidad. Comencé a escuchar el sonido de mi respiración, y de una que no era la mía, y percibí con nitidez los dedos ajenos rozar mis mejillas. Abrí los ojos y allí estaba. En medio de una habitación oscurecida, porque las cortinas seguían cerradas y aún no amanecía del todo, contemplé su mirar lleno de una devoción que no me correspondía, y que me hizo estremecerme en gusto aún medio dormida. —Buenos días, Bella Durmiente —saludó Ryan con la misma suavidad c

