Punto de vista de Gil Doblando al final de la calle quedaba un café gourmet al que iba de vez en cuando; servían bien y con clase, por lo que decidí que era el lugar perfecto para consumar mi primer movimiento con Ellie. Después de las horas laborales, a eso de las seis, salimos a pie hacia allá, pues eran unos simples metros. Ordené un café frappe y ella un granizado. Honestamente, durante todos estos días había tenido un solo pensamiento en mente, y era si todos mis esfuerzos para ocultar mis movimientos en la empresa los últimos cinco años dieron o no sus frutos. La auditoría era la principal de mis preocupaciones. —¿Has tenido novedades sobre el progreso de la consultora? Pregunté como quien no quiere la cosa tras unos minutos de charla sobre cómo había sido el trabajo en estos dí

