Capítulos XXIV Hiedra venenosa

992 Palabras

Rosaleen corría a toda velocidad, como una yegua desbocada que nadie podía detener, se quedaba sin aliento, sus pies dolían, pero no se detenía, ni siquiera para mirar atrás. Viktor seguía sus huellas, corría sin importarle nada, el mundo podría derrumbarse detrás de él, pero la seguiría, mientras tuviera vida. El sonido de un disparo lo asustó. No lo había tocado, siguió corriendo, sin mirar, sabía que estaban detrás de él. Arthur Erskins también corría, llevaba una pistola cargada en la mano, detrás de él iban todos sus guardias, iba de prisa, esquivando la maleza, el barro y las piedras. Rosaleen cruzó el puente, pero antes pasó por un árbol. Ahí se le atoró el vestido con una rama, se desesperó intentando liberarse, no podía, eran sus nervios trastornándola. Sus ojos enormes se lle

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