Petra en verdad quiere pensar más la respuesta, pero sabe que no tendría sentido porque a final de cuentas será exactamente la misma. Con una sonrisa en sus labios y una caricia en el rostro de Piero, asiente levemente y en un susurro le responde. —Sí, me quedaré contigo esta noche. Y como si aquella palabra fuera un afrodisiaco, Piero la besa y comienza nuevamente aquel ciclo de amor, esta vez menos intenso porque no hay prisa y más corto porque su chica está exhausta. Cuando finalmente Petra se queda dormida entre sus brazos, Piero se siente por primera vez en mucho tiempo más tranquilo y se deja llevar por el sueño. Por la mañana, cuando abre sus ojos y siente la respiración suave de Petra en su pecho, sonríe como idiota, no puede creer que aquella mujer haya aceptado estar en su v

