CAPITULO 3

1871 Palabras
Despierto en la habitación con mi cabello desordenado en vuelta en las suaves sábanas blancas, completamente desnuda, aún somnolienta, busco mi teléfono, mi cartera está en la mesa, me envuelvo en las sábanas, levantado me para tomar mi cartera. ¡increíble! son las siete de la mañana, una tarjeta. llama mi atención, la tomo entre mis manos confundida. «tuve que irme sabía que si me quedaba Más tiempo podría a ver una segunda vez. me quedaré con su vestido» Revuelvo mi cabello frustrada, me dejó caer en la cama. aún siento sus labios sobre mi cuello y las embestidas rudas. muerdo mi labio al recordar tal escena. Las personas abandonan el barco, para mí suerte tengo unos zapatos o estaría como esas mujeres sufriendo por bajar la rampa con su equipaje. —natalia buenos días– me saluda Olivia la novia de Anthony. —buenos dias– respondo —y ¿Donde esta Daylon?, ¿No viene contigo? Mi mañana se va dañando poco a poco. que le puedo responder, que anoche después de coger me quedé dormida y solo se fue dejando me una nota que, por cierto, se quedó con mi vestido y uno de mis favoritos y Abbie puede matarme. solo me limito a sonreír. —natalia ¿Descansaste bien anoche?– pregunta Anthony solo lo miro, si gracias a ti me follaron como nunca. —si, descansamos muy bien anoche, buenos días Siento que la sangre se me enfría al reconocer su voz que eriza mi piel, me quita la maleta caminando a mi lado, pense que ya se habia marchado bajamos con cuidado. —¿Les pido un taxi?– dice Anthony amable, Daylon no dice nada cuando un hombre con traje se encamina hacia nosotros —buenos días señor Lo saluda con respeto, mi cara de sorprendida lo demuestra todo, nos hace un gesto con la cabeza. —haste a cargo Le extiende la maleta, yo intento tomar la mía pero me detiene sujetándome por la cintura. —no te preocupes, el se hará a cargo,vámonos– Anthony se queda en silencio– quiere que le llame un taxi– se la devuelve. Me sujeta de la mano adentrándonos al interior del lujoso Mercedes Benz. Anthony se queda alli plasmado, nuestros ojos no pueden dejar de mirarse cuando la ventanilla. se cierra a medida que vamos avanzando, Mis manos empiezan a sudar me. mantengo en silencio. nos adentramos a la carretera, observo por el rabillo del ojo, a daylon, que está con una tableta en sus manos. —¿Adónde quiere que la lleve, señorita?– pregunta el chófer. —yo... Puedes dejarme por aquí cerca, tomare un taxi. —¿En dónde vives?, No dejaré que tomes un taxi– me habla por primera vez en la mañana– date prisa que no tengo todo el dia Lo miro mal «maldito» lo ignoro, piensa, piensa no puedo dejar que me lleve a mi apartamento sabría como localizarme. —puedes dejarme upper East side por favor. El conductor asiente, le sonrió amable. llegamos a la casa el hombre me ayuda con mi equipaje, le extiendo la mano para agradecerle. —hey, ¿Como te llamas?– le pregunto al hombre, me sonríe tomando mi mano. —me llamo julio señorita. Si necesita algo solo hágamelo saber, con gusto la ayudare. Me extiende una tarjeta con un número telefónico. La recibo, Daylon solo está allí en el auto concentrado en su tableta. Pareciera que hace unas horas no estábamos cogiendo. —claro, gracias por traerme, que tengas un buen día. Me despido. Me dirijo cansada a la casa, miro por el rabillo del ojo, aún siguen ahí. ¿Que? ¿Están confirmando si vivo aqui?. Increíble. Tocó el timbre para mí sorpresa me recibe Sonia que no demora en dar un grito ensordecedor no miro atrás me da igual si se quedan allí. Entró sin más... —¿Que haces aquí?– la miro confundida– te hacia en el crucero todavía, además, ¿Por que llegaste aquí? Me dejó caer en el sofá agotada, los pies me duelen, me quito los tenis dejando que mis pies reciban oxigeno. —bueno, un hombre se ofreció a traerme, no tuve otra opción que dar tu dirección. Me mira incrédula, suelto una carcajada, la envuelvo en mis brazos. Me gusta la relación que tengo con mi tía, somos muy cercanas además de ser como una amiga nos contamos todo, es una relación mutua. —asi me dijistes en dos ocasiones– se me escapa una risita– ¿Te lo cogiste? Me levanto haciéndome la sorda, me dirijo a la cocina, tengo hambre encuentro jugo y papas fritas. tomo asiento en unos de los taburetes. —oh... ¿Espera? Cogieron, Natalia cuentame. —todo paso como si se tratara de una novela– tomo un jugo de mora– y lo peor es que me e encontrado con Anthony también ahí y da la gran casualidad que estaba con su novia. Tomo asiento a mi lado, contándole todo con zumo y detalles. Mi tía es la única en mi familia en la que puedo contarle hasta lo mínimo de mi día ya que me a ayudado mucho desde mi adolescencia. para hacer sincera es como si fuera mi mamá. Mi tía Sonia es la hermana menor de mi padre, mi otros tíos son los mayores pero de todos ellos me llevo mejor con mi tía Sonia. —no puedo creerlo y la ¿tiene grande? Y si no tiene prudencia para preguntarme algo. —bueno no está nada mal—me río— mentira el es un claro ejemplo de que Dios tiene a sus favoritos… —¿volverias a coger con el? por qué juro que si yo estuviera en tu lugar no lo pensaría dos veces Me limito a sonreír, pasamos toda la noche hablando de la bebé por que si mi tía está embarazada, fue la última en casarse, va tener dos hijos, mi primo de 8 años, es una ternura, lo cuida mi abuela y está embarazada de una hermosa princesa. Me levanto sognolienta miro el celular 5:30 am me levanto tengo que presentarme en el trabajo ya que se me acabaron las vacaciones. volver al estrés, me quedé aquí donde mi tía ya que era muy tarde para que volviera sola a mi apartamento. me dispongo a darme una ducha con agua caliente, saco de mi maleta lo que voy a ponerme un maquillaje natural, con una coleta alta dejándome unos mechones sueltos, me observó en el espejo satisfecha Bajo para preparar el desayuno pero me doy de frente con Gloria, la señora que ayuda a Sonia, está preparando comida. —Buenos días señora Gloria ¿cómo está? Pensé que volvería mañana La señora Gloria es una señora de 40 años de edad. tiene dos hijos. su hijo mayor trabaja en una construcción y su hija menor está en la universidad. después que termina, ayuda a su mamá aquí en la casa. es una mujer valiente al criar a sus hijos. ella sola. —buenos días, señorita Natalia, estoy bien. la señora me pidió que volviera hoy ya que el señor Robinson regresa hoy. La foto del desayuno —mmm, sabes cómo consentirme gracias— la abrazo con cariño, depositando un beso en su mejilla, esta mujer es un amor de persona. Tomo asiento frente a ella para comer la delicia que preparo con tanto amor y esmero. Sonia baja las escaleras somnolienta. no entiendo cómo puede hacer eso, más estando embarazada. —oye, deja de bajar las escaleras así puedes caer y hacerte daño —buenos días, deja de joderme. me desperté con el ruido que haces. !aún no son las 7 de la mañana! ¿que te pasa? La señora Gloria le extiende un café, ya puedo comprender el porqué Sonia quiere tanto a gloria «¡Dios! me gustaría que me mandaras a una mujer como gloria para que me mime como si yo fuera su hija, no exijo tanto…» Puedo disfrutar de una buena mañana hablando sobre todo lo que pasó durante mis vacaciones en el crucero. terminó de preparar todo lo que necesito. tomo mi chaqueta para irme pero… no tengo donde irme, mi auto está en el estacionamiento de mi departamento joder… me olvidó por completo cuando estoy donde Sonia. —¿pasa algo? Pregunta Sonia en el umbral de la puerta —No tienes auto— bajo mi cabeza avergonzada, no quiero prestarle dinero, suelta una risita divertida— tranquila yo te puedo ayudar, ahí está el auto de Elijah, puedes utilizarlo pero me harías el favor de recogerlo al aeropuerto a las 2. Asiento tomo las llaves feliz, paso las manos alrededor de este hasta llegar a la puerta. Es un Ferrari blanco. Elijah no quiere fiesta con este auto, es como si fuera una parte de su riñón. Sonia solo se ríe le lanzó un beso a mi tía. —cuando Elijah me vea en el, le va a dar un infarto. ya me estoy imaginando su cara, pero bueno, me tengo que ir… bye. Me subo en esta belleza, no tiene mucho combustible, pero gracias a Dios tiene lo necesario para ir a una gasolinera cerca. Elijah hace esto cada que está de viaje, lo deja con poca gasolina para que nadie lo tome, le llenan el tanque, el señor me regala un helado que resivo gustosa. Voy en la carretera escuchando Doja cat en el camino. la mañana se ve hermosa, al menos eso aparenta ser. llego justo a tiempo, el señor Juan me recibe es el portero, es un señor muy amable. —Buenos días señorita, ¿como está? ¿que tal sus vacaciones? ya se le extrañaba Se quita el sombrero, sonrió, lo hace cada que me ve ya que dice que soy como una princesa de cuento…. —buenos días Juan, estoy muy bien— le extiendo un café con una caja de galletas— la pase muy bien, además solo fueron dos semanas. pero, por suerte ya estoy aquí. Juan me resive las galletas sonriente. —Gracias, no se hubiera molestado. se ve radiante el bronceado le que da bien. Que tenga un buen día. Me despido entrando a la gran empresa, todos están apresurados. tratando de organizar. es el primer piso es administración, pero donde yo trabajo, es casi el último piso, es más tranquilo. soy la que se encarga de las negociaciones. tengo mi propia oficina además de ser la responsable de trabajar directamente con el presidente. Bueno… era el departamento más tranquilo, todo está hecho lío, no entiendo por qué corren de aquí para allá de alguna razón el ambiente se siente pesado como si algo estuviera mal. Sigo caminando hasta llegar al frente de mi oficina, todos están tan ocupados en sus asuntos que no han notado que he llegado. —Buenos días, señorita Natalia ¿cómo estuvieron sus vacaciones?— me saluda, Andrea es mi ayudante le entrego un café sin mirarla ya que observó atentan lo que pasa. —no estuvieron tan mal, ¿que es lo que pasa? ¿por que están alterados como si llegara en cualquier momento el Papa?
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