Salgo con Tadeo y antes de llegar a casa veo que Pedro nos espera afuera, el maltido llegó antes de tiempo, no quiero que mi hijo lo vea. -Mamá, ¿Quien será ese hombre? - señala a su papá, han pasado dos años desde la última vez que lo vio y aun es pequeño, me tranquiliza darme cuenta que ya no lo reconoce. -Espera adentro, no tardo - le digo en cuanto abro la puerta. -Llegaste antes - reprocho al vividor qué tengo en frente. -Quise darles una sorpresa, ahora mi dinero - exige extendiendo la mano. Saco un sobre de mi bolso, pero antes de que lo tome, retrocedo. -Esto será lo último que te doy, no puedo seguir manteniendote a ti y a tu amante - respondo con decisión. -Tu a mí no me adviertes nada, ya dije lo que pasará si te atreves a desafiarme - contesta enojado. -Sé de tus negoci

