Capítulo 90. Tenemos todo el tiempo del mundo para explorar Lo que estaba experimentando en ese momento era un amor tan puro y real, que lo abarcaba todo. No solo por mi hija, sino por mi esposa, por Daniela, por este momento en especial, por la vida que estábamos creando juntos los dos. Por primera vez en mi vida, todo tenía un sentido. El éxito, el trabajo, los logros, cada sacrificio que he hecho... todo palidecía en comparación con la inmensidad de lo que estaba sintiendo en este preciso instante. Me incliné hacia adelante y besé el vientre de mi mujer, sintiendo una gratitud abrumadora por este hermoso regalo, por esta vida que estaba a punto de llegar a nosotros. La idea de ser padre ya no era una sombra distante o un paralelo aparte. Era algo real. Nuestra hija estaba aquí, crec

