Los guardias se apresuraron a levantar a Cassandra con sumo cuidado, guiados por la urgencia en la voz de Raymund. La colocaron en la cama mientras uno de ellos ayudaba al propio Ray a enderezarse. A pesar de su expresión estoica, había un brillo de preocupación innegable en sus ojos. El médico llegó poco después, con pasos rápidos y un semblante profesional. Ray apenas apartó la vista de su esposa mientras el doctor la revisaba, su mano apretada contra el reposabrazos de su silla de ruedas, como si de alguna forma ese gesto le permitiera transmitirle fuerzas. Cassie abrió los ojos lentamente, como si despertara de un sueño confuso y pesado. Su mirada vagaba por la habitación, desorientada y cargada de miedo. —Debe hacerse unos análisis para descartar cualquier complicación —dij

