Sus manos acariciaban suavemente mi cintura mientras nuestras lenguas jugaban hábilmente. Nos separamos con una sonrisa y ni siquiera pude decir nada, no tenía palabras. —¿Y eso que fue? —susurró. —Un beso —dije con una sonrisa tímida. —Entonces... —Me gustas —mordí mi labio tímida—. Y tenía ganas de besarte justo en este momento. —¿Y eso porque? —dijo con una sonrisa. No —Estaba celosa porque creí que te gustaba alguien más —Siempre fuiste tú-Dijo cerca de mis labios-Camila...-Susurró —¿Que? —¿Puedo besarte? Sonreí y la besé, me dió mucha ternura. Esa noche dormimos juntas una vez más, su mano sobre mi abdomen me estaban dando pensamientos extraños. Me sentía protegida y querida, Lauren siempre me había tratado de una manera especial. Cuando apenas amaneció volví a mi cas

