• RAYL • Todo había ocurrido en un corto instante. Sus pupilas dilatadas, y cada parte de su cuerpo amenazando en atacarme como si de el mismísimo Mortho, le tuviera en frente. Y aún cuando me costaba desviar sus violentos ataques, con aquella falsa tranquilidad, solo sonreía alentando a su molestia mientras repetía aquello que le molestaba. — ¡He dicho que te calles! — Gritó una vez más clavando una de sus extremidades sobre mi hombro, logrando impactarme contra uno de los árboles, sin llegar a dejar que la herida sanara, ya que había dejado ésta incrustada, mientras aprovechaba mi retención para seguir atacando. No planeaba pelear con ella. Y cualquiera viendo mi posición podía percibirlo. Cualquiera podría percibir que solo jugaba; pero jugar con algo que se me escapaba de las

