• CAPÍTULO XXIV •

1616 Palabras

Eran tantas las razones por las cuales llorar. Pero como si hubiese desgastado ya mis lágrimas, mis ojos veía sin emoción alguna la pared de aquél baño sintiendo el agua de la tina tocar cada parte de mi cuerpo que le permitía, a excepción de arriba de mis hombros. Todas las puertas de mi habitación estaba bajo llave; una absurda acción que había hecho, tomado en cuenta que, con solo un golpe, ellos podrían romper aquellas puertas tal y como si estuviesen jugando. Lo sabía, sabía que había sido una estúpida en regresar a la casa que Rayl habitaba; sabía que había sido una estúpida en seguir aquél beso; y sabía que seguía siendo una estúpida en pensar que parte de ello me había gustado... y más cuando este se apartó de mí corriendo; que supe, como un balde de agua fría callendome encima

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR