Retroceder era inútil al percatarme en el lugar en donde estaba. No importaba a donde me moviera, igual otro Vórax aparecería, y si aquél al que todos le mostraban respeto, en su momento, no habría sabido controlarse, en éstos momentos, no podía evitar sólo resignarme a esperar a aquello que nunca ocurrió, puesto que sus pasos, en vez de acercarse sólo se alejaron al igual que como yo lo hacía. — No voy a hacerte nada. — Soltó sin llegar a quitar el rojo de sus ojos, y en sus palabras sólo pude percibir algo de desespero, como una mentira mal disimulada aún cuando su cuerpo realmente no parecía que me fuese a hacer algo. — Se que madre me ha puesto a mi a que te enseñe las reglas de el lugar para ver si soy capaz de aguantar tenerte cerca. No pienso decepcionarle más de lo que ya lo he h

