• CAPÍTULO XIV •

1823 Palabras

— Mierda — masculló Rayl a mi espalda casi al mismo tiempo en que todos ellos al fin nos veían con la misma cara que el rubio frustrado tenía. Todo ocurrió tan rápido, mi cuerpo se balanceó en la copa de el árbol siendo girada y quedando aquél chico como mi escudo ante ellos, y en un simple parpadeo, mi rostro se llenaba de abundante sangre entrando por poco a mi boca. Sabía extrañamente dulce, como una rica y extraña bebida. Habría quedado allí algo embelezada y aturdida por ello, tan aturdida que ni habría visto ni sentido, puesto que al parecer volver a la realidad, una de esas extremidades que de ellos salía ya hacía clavada no por mucho en mi brazo, con un aspecto de varias agujas como de aquellas máquinas de tatuajes; solo que éstas eran más grandes. Y ante mí, Rayl tenía varias de

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR