Pasos y unas respiración agitada; parecía ser yo la única en hacer tanto ruido entre los dos; mi corazón latía rapidez y tomaba mi bolso con fuerza como si de una bolita antiestres de tratase. A mí lado, Rayl mantenía un semblante casi inexpresivo, que intimidaba baja la oscuridad, como un asesino asechandote, salvo que éste no veía a nadie, solo veía al frente repleto de árboles como si en su mente pudiese ver un camino que yo no percibía. Ni siquiera era la vía que antes había tomado. — No hables. — Calló antes de siquiera soltar una palabra, logrando que mis cejas de fruncieran en incredulidad; y aunque quería reprocharle, parte de mí sabía que iba a hacerlo. ¿Tan evidente era que hablaría? Bufé, y atrayendo su mirada solo desvié la mía casi mordiendo mis labios para no soltar un

