Katherine. Beso sus labios guardando el recuerdo en mi mente. El agua nos cubre manteniendo nuestros cuerpos pegados. Pierdo la paciencia con los besos, necesito sentirlo, saber que es mío y de nadie más. Rodeo su torso con mis piernas lista para consumar nuestro matrimonio, si no fuera por la anciana acercándose a la orilla. Planto besos en el rostro de él, seguimos en nuestro mundo donde no nos importa si nos ven. Hemos hecho cosas peores. —¡Oigan!— la anciana nos grita arruinando el ambiente. Volteamos con la misma postura, esperamos que se vaya y no lo hace. —Deberíamos ir— lo callo con un beso metiéndole la lengua en el paso— Kat... —Luego. Llega a impactar una piedra en nuestras cabezas. La vieja no se da por vencida. —Es increíble que ni ahora pueda tener un poco de paz—

