Capítulo 5

1027 Palabras
Capítulo 5 Ximena Luego de que llevamos prácticamente más de media hora tomando el sol en la piscina del barco, junto con Emma; decidimos pedirle a uno de los marines que nos trajera dos margaritas para ir entrando en calor. La verdad era que estábamos sedientas y un trago tan delicioso como ese no nos vendría mal. Mientras disfrutábamos de la exquisita bebida que nos había traído aquel hermoso muchacho. Veo como mi amiga está viendo con una mirada sexy a un impresionante hombre moreno, de piel color chocolate que también la estaba mirando desde hace ya bastante tiempo. Al parecer la atracción era fuerte porque ninguno de los dos se podía dejar de mirar. _ ¿Ya te piensas lanzar al ataque? Debo decirte que no está para nada mal _ le pregunté mientras bajaba un poco mis lentes de sol para verlos mejor. _ Pues al parecer sí, porque ese hermoso bombón de chocolate, no me quita los ojos de encima y yo tampoco se los quito a él. Además, estás cómo quiere y tal vez sea un muy buen prospecto – dijo sin más. _ ¿Pues a qué esperas? ¿Una invitación tal vez? _ le pregunto y la miro otra vez con una sonrisa traviesa. Ya sé que ella solo está esperando el momento justo para atrapar a su presa y no parecer una mujer desesperada por encontrar compañía. Sin embargo, después de cinco minutos de miradas provocadoras entre ella y el sexy hombre que apetecía ser comido en cualquier momento. Este es el primero que se decide y comienza a caminar en dirección hacia nosotras, por lo que disimuladamente miro otra vez a mi amiga porque seguro esta noche ella va a tener acción. Esa acción que tanto le gusta y a quien no le gusta ¿No? Así que después de unos minutos lo teníamos frente a nosotras. _ Buenas tardes, bellas damas _ dice el hombre muy educadamente y por dios tiene una voz potente, que bien. Puesto que a mi amiga y a mí nos gustaba un tanto eso. - Buenas tardes, caballero - respondió Emma con su tono sensual que siempre la ha caracterizado, pero sin sonar vulgar. - Lo mismo digo, buenas tardes – dije educadamente. - ¿Lo podemos ayudar en algo? ¿Acaso se perdió? _ le vuelve a preguntar ella y tuve que hacer de todo para no reírme. _ Bueno, ya que lo pregunta bella dama. Se me hace que si se me ha perdido algo y me parece que usted me puede ayudar, pero lo primero que me gustaría de usted es que me dijese su bello nombre. Tal vez le parezca que muy sea muy atrevido de mi parte, pero desde hace ya bastante rato la he estado observando y no he podido apartar la vista de tan bello ser. Es por eso que me gustaría mucho saber su nombre. Las palabras de aquel hombre se notaban muy sinceras y, además, la cortesía y la pausa que se tomaba para hablar delataban mucho su buena educación. Algo que al parecer le gustó bastante a Emma y lo digo por su gran sonrisa. - Agradezco al caballero por decirme que soy una mujer bella y yo también debo admitir que usted, no está para nada mal. Así que me llamo Emma y ella es mi amiga Ximena. - Hola – dije mirándolo. - Encantado de conocerlas a ambas. Me he estado preguntando si las damas, quisieran acompañarme esta noche a cenar a mi mesa. Tengo una reunión de negocios con el capitán, pero si gustan acompañarnos serían muy bien recibidas. Les prometo que la reunión no será tan larga y mucho menos aburrida. _ Pues por nosotras encantadas de aceptar, nunca está de más aprender algo nuevo en el mundo de los negocios _ dije esta vez hablando más para no sonar maleducada y mucho menos ignorante. _ Pues si mi amiga acepta su invitación porque yo no. Agradecemos su cortesía y claro que puede contar con nosotras _ dijo Emma esta vez. _ Pues entonces no se diga más, las espero esta noche en el restaurante y por favor pregunten por Andrés Blanco. Una vez lo hagan, enseguida un camarero se encargará de llevarla a la mesa donde las estaré esperando ansioso, sobre todo a ti bella Emma. _ Pues ahí nos vemos guapo, ya estoy ansiosa porque llegue la noche _ dijo mi gran amiga y luego el bombón andante se fue con una sonrisa divina. Una vez él desapareció de nuestra visita y estuvimos completamente solas, no pude evitar sentarme de un tiro en la tumbona para mirar fijamente a mi amiga. De más está mencionar lo que venía ahora. _ ¡Dios Mío! ¿Qué ha sido todo eso? ¿De dónde salió semejante espécimen? _ le pregunté a Emma con cierto asombro y no era para menos. _ Pues al parecer mi querida Ximena, aún existen caballeros en este mundo de porquería. Uno de esos caballeros que no intentan meterse entre las piernas de una mujer desde el primer momento en que la ven _ dijo ella con cierta fascinación en su voz y sé que eso hizo que el hombre sexy ganara puntos con ella. Muchos puntos diría yo. _ Definitivamente, es bueno que todavía existan hombres así en este mundo, pero dudo mucho que, aunque él no haya querido meterse entre tus piernas desde el primer momento. Tú no quieras que él se meta entre ellas, te vi como lo mirabas y poco te falto para saltarle encima. _ Como se ve que me conoces muy bien Ximena, con razón llevamos tantos años siendo amigas. Es más que obvio que ese hombre me revolvió todo por dentro y esta noche no sé qué pueda pasar. _ Tú no cambias de verdad, pero que voy a hacer contigo. Además; de esta forma te conocí y de este modo te adoro, no voy a cambiar nuestra amistad por nada del mundo _ le digo riéndome porque sé que Emma está loca y en cuanto se acabe la cena pasará a la acción con el bombón sexy.
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