Pavel observó el viejo molino por unos segundos con una sonrisa frívola y apagada mientras colocaba un bate de béisbol sobre su hombro. Camino con seguridad hasta llegar a la puerta del molino, se detuvo y habló con diversión. - Vamos a dar a inicio a un juego y quien más puntos recolecte será beneficiado de ser donador de Camila, ¿Quién quiere iniciar? . . . . . – Los miró con una expresión siniestra y agregó. – no se desesperen, los tres pueden participar. Las gemelas gritaron, pero sus voces quedaron silenciadas por las mordazas en sus labios. Estaban indefensas e incapaces de escapar, ya que tenían las manos atadas a un poste de madera. Cansino, el padre de las gemelas, permanecía observando en silencio. Su rostro no mostró arrepentimiento ni miedo, pero la mirada se entumió como e

