Después de la cirugía, sólo quedaba a esperar los resultados en Camila. Recostada con la espalda inclinada en la cabecera de la cama y un vendaje en los ojos, Camila escuchaba a Rupert entonar el piano. No sabía cómo, pero Rupert logró meter el instrumento en la habitación del hospital y le dio un concierto sólo para ella. - Bien, ahora quiero que cantes en la siguiente pieza. - . dijo Rupert al mirarla con dulzura. - De acuerdo, pero necesito estar junto a ti. – respondió Camila dejando ver una sonrisa. Rupert asintió feliz, se puso de pie y fue donde ella para después guiarla y que tomara asiento junto a él. Entonó hermosas letras y Camila cantó con su melodiosa voz que llegó a oídos de gran parte del hospital. Tenían una conexión que con cada palabra sus corazones se unieron más

