Rupert acariciaba con suavidad la espalda desnuda de Camila, uniendo cada lunar que adornaba su piel como un niño. Una sonrisa tonta se asomaba en sus labios, reflejando la felicidad compartida. A pesar de que su celular no dejaba de sonar, él ignoró por completo las llamadas, decidido a no permitir interrupciones en ese momento tan íntimo. - Cami... - comenzó a decir, pero su voz se extinguió cuando la puerta se abrió de golpe. - No hay tiempo, cámbiate y vámonos. - resonó la impecable voz de Pavel al cruzar el umbral de la puerta, dirigiéndose hacia ellos y rompiendo la intimidad que compartían. Pavel había irrumpido en el momento más íntimo de la pareja, lo que llevó a que una expresión de molestia se dibujara en el rostro de Rupert, quien rápidamente cubrió a su esposa. Quería una

