—¡Dios mio me duele! —gritó Ariel. Yo estaba en el suelo detrás de ella, sosteniéndole la parte superior del cuerpo contra mí, como había visto hacer a una partera en una película. No es que supiera lo que estaba haciendo. No tenía la menor idea—. Todo irá bien. Una ambulancia está en camino —dije, omitiendo la parte sobre cómo dijeron que podría tardar más de una hora con esta tormenta. Pero también estaba llegando ayuda más cercana— .Y mi papá está aquí. ¿Lo conoces? Robert Davis, enseña historia. Y el director Conner también está aquí. —¿Está aquí el director Hotter? —dijo débilmente, con sorpresa en su voz, y no pude evitar reírme. Debería haber sabido que las chicas de la escuela secundaria tendrían algún tipo de apodo para un hombre tan guapo como Nick. —¿Carla? Gracias a Dios, Ni

