Koren, su amiga desde la infancia; era una joven muy hermosa pero al estar en presencia de Calipso sus encantos eran eclipsados; sin embargo, esto no le importaba, porque ella, secretamente deseaba o amaba a Calipso, nunca profundizaba en sus sentimientos hacia ella; solo no se podía explicar porque su cuerpo vibraba ante el más mínimo roce de su amiga o porque tenia fantasías en donde besaba los hermosos labios de Calipso; en más de una ocasión se sorprendió así misma, acariciando su pecho, respirando aceleradamente, mientras su mano libre, rasguñaba su muslo, ascendiendo lentamente para llegar al monte caliente y húmedo, donde se unían sus piernas. Cuando sus fantasías iban más allá que un simple beso, alterada ante aquella escena, paraba, antes de ser sorprendida y reprimía sus deseos hasta llegar la noche, donde se podía ocultar e imaginar los más intensos encuentros con su amiga, en esos momentos se dejaba llevar y olvidaba todo; sin embargo, al saciar su cuerpo y su mente, se arrepentía, trataba de olvidar y recapacitar (¡eso no es bueno para mi!), así que, reprimía sus sentimientos y regresaba a su hogar.
Pero siempre podía regresar a ese lugar, donde por un momento, lo bueno y lo malo no existía, solo dejarse llevar...
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