++++++++++ Estaba observándola mientras tomaba su primera margarita. No pude evitar notar cómo sus ojos se iluminaban, como si acabara de descubrir algo completamente nuevo, algo emocionante. Dio un sorbo pequeño al principio, insegura, pero luego otro más largo, como si empezara a confiar en la bebida. Cuando me miró, tenía esa sonrisa, esa que rara vez sacaba. No era la sonrisa nerviosa que intentaba usar cuando estaba incómoda o tratando de quedar bien. Esta era diferente. Más genuina. Más Nikita. —¿Puedo pedir otra? —preguntó, con esa mezcla de emoción y timidez que parecía definirla. Me sorprendió por un momento. ¿Ella? ¿Pidiendo otra margarita? Pero rápidamente sonreí y asentí. —Por supuesto. Nikita se giró hacia la piña colada que también tenía frente a ella, observándola como

