+++ Finalmente, terminé llevando a Nikita al club privado que tenemos en la ciudad. Era un lugar exclusivo, reservado solo para aquellos que pertenecen al círculo más alto de la sociedad. Nada vulgar, nada que gritara, extravagancia de mal gusto, pero sí lo suficientemente llamativo como para dejar claro que aquí no entraba cualquiera. El edificio tenía una fachada discreta, elegante, con luces tenues que iluminaban la entrada y un letrero minimalista en tonos dorados. Este no era el tipo de lugar donde alguien con poco dinero podría siquiera soñar con entrar. Aquí todo estaba diseñado para la élite: el licor, la música, el ambiente… y, bueno, algunas otras cosas que no estaban estrictamente prohibidas, pero que tampoco se anunciaban en un menú. Cuando bajé del auto y abrí la puerta par

