+JACK+ El motor del auto rugía suavemente mientras avanzábamos por la carretera, pero mi atención no estaba en la música de fondo ni en el paisaje que nos rodeaba. De reojo, no podía evitar mirar a Nikita. Estaba sentada en el asiento del copiloto, rígida como una tabla, con las manos apretadas sobre su regazo y los ojos fijos en algún punto indefinido frente a ella, como si mirar cualquier otra cosa fuera un pecado. Quise soltarme a reír. De verdad, esa rigidez, ese intento desesperado de parecer que estaba tranquila cuando claramente no lo estaba, era demasiado. Pero sabía que si me reía, la pondría aún más incómoda. Y la verdad, no quería hacerla sentir peor. No más de lo necesario, al menos. ¿Por qué la subí al auto? La pregunta se repetía en mi cabeza mientras giraba el volante, l

