+MIA+ El comedor estaba lleno de murmullos apagados y el suave tintineo de los cubiertos al chocar contra los platos. Mientras comíamos el postre, intenté mantener la compostura habitual, ese aire de control que siempre se espera de mí, pero mi atención iba y venía entre la conversación de Jack con Nikita y la inquietud que llevaba sintiendo toda la mañana. Algo no estaba del todo bien, pero no podía identificar qué. Entonces, una de las chicas de la cocina entró apresurada al comedor. —Señorita Mia, alguien la busca afuera. El silencio cayó como una losa. Era imposible no notar cómo todos los ojos en la mesa se giraron hacia mí, incluyendo los de Jack, que me miró con esa mezcla de curiosidad y desafío que nunca parecía abandonar su rostro. —Cuida a la niña —dije con un tono firme, l

