—Esa chica de la que tanto hablan en el pueblo, ¿estas saliendo con ella? El brillo en sus ojos se desvaneció como la luz en una oscuridad masiva. Y, entonces, pronuncio lo que tanto esperaba. —Si. Dolió, juro que dolió mucho aquellas palabras, las esperaba y sabía que esa era la verdad. Aun así, la verdad es mejor que vivir una mentira por el resto de tu vida. —Entonces voy a pedirte que no vuelvas a seguirme, buscarme o si quiera acercarte a mí. —Pero-. Sin esperar a que siguiera puse ambas en su boca, sentí la calidez de sus labios, la intensidad de su respiración en búsqueda de poder continuar con lo que quería decirme y bajo aquel hermoso roble que dejaba caer sus relajadas flores sobre nosotros pronuncie las siguientes palabras para ya luego dejarlo ir. —Oye, creo que… te amo.

