Llegó el sábado y la familia en pleno amaneció en la mansión, porque la hora de salida será las 5 de la mañana. Lograron hacer una caravana con cinco camionetas y así salieron de la mansión, dispuestos no solo a llegar a su destino, sino a disfrutar altamente todo el camino. Iba una camioneta detrás de la otra.
Al hacer una parada, una de las camionetas, las otras igual se detenían, para no separarse y llegar todos juntos a los chalet. El viaje duró cinco horas, que disfrutaron respirando aire puro y viendo el bellísimo paisaje con el que se encontraron.
Al llegar a los chalet, los cuales están ubicados el uno al lado del otro, los niños fueron los primeros en disfrutar y correr por el jardín, ahí estaba el primo de los hermanos Morillo Suarez, Miguel Ángel esperándolos, junto a su esposa Rosario. Todos se bajaron emocionados de verlos, pues tenían tiempo que no viajaban hasta allá.
Ellos les hicieron entrega de algunos presentes que les habían traídos de Ciudad El Paraíso. Todos habían desayunado en las distintas paradas que habían hecho. Jane e Ivana hablaron con sus primos para salir hacer compras de comida. Magda se encargó de ubicar a cada quien en las respectivas habitaciones.
Ese día se dedicaron unos a descansar y otros a recorrer los dos chalet, porque tenían una amplia extensión cubierta por jardines, piscina, construcción y sembradíos. Ese día almorzaron alrededor de las tres de la tarde y luego se retiraron a las habitaciones a descansar y ver televisión. Al día siguiente, antes de salir de paseo, lo primero que hicieron fue acudir a misa. Luego, comenzaron la peregrinación por los distintos pueblos, caminando y recorriendo plazas y parques, llevando como guía turístico a Miguel y Rosario, sus queridos familiares.
Ese domingo en la tarde, Rómulo llama a Jane…
- Hola… ¿ya estás aquí en La Nevera?
- Ella… sí. Y tú ¿Dónde estás?
- El… voy llegando
- Ella… que bueno, si quieres, vienes hasta la casa para que cenemos juntos...
- El… vamos a hacer algo, me siento cansado, maneje gran parte del camino, porque tenía tiempo que no lo hacía, voy a dormir y mañana temprano estoy ahí, para unirme a tu caravana ¿te parece? Te cambio cena por desayuno.
- Ella… me parece perfecto. Descansa y nos vemos mañana.
- El… hasta mañana, mi hermosa señora.
Así fue como Rómulo se unió a este paseo, el día lunes en la mañana y compartió con toda la familia, sintiéndose parte de ella. Todos lo admiraban y respetaban mucho. Jane, iba con su chofer y su guardaespaldas en la camioneta de él.
Por otro lado, Ivana, estuvo esperando la llamada de Ángel, para que él también se uniera al grupo y de esa manera compartir toda la belleza que estaban descubriendo. Pero no fue sino hasta el martes en la tarde, que ella recibe una llamada de Ángel…
- Hola… ¿Cómo lo estás pasando?
- Ivana… excelente, divina, está el clima extraordinario y sobre todo porque no está lloviendo, a pesar que oscurece temprano. Y tú ¿Cómo estás?
- El… un poco preocupado, he tenido algunos problemas personales, Ángel mi hijo mayor tuvo un accidente, el sábado en la tarde, casi pierde la vida, lo operaron de emergencia y apenas hace unos minutos, el médico me acaba de decir que está fuera de peligro…
- Ivana… lo siento Ángel, estoy de corazón y alma ahí contigo, de veras que siento lo que le paso a Angelito. Pero ¿Qué te dice el médico?
- El… que es un proceso lento, pero recuperable cien por ciento.
- Ella… eso es lo más importante.
- El… me duele, que te ofrecí acompañarte aunque sea unos días, pero prefiero no moverme de aquí, apenas lo van a sacar de UCI y lo trasladaron a una habitación.
- Ella… quédate tranquilo, te voy a estar llamando para saber de él, ten fe, tu hijo al igual que tú, es una persona joven, sano, lleno de vida.
- El… gracias por tus palabras, he intentado llamarte varias veces, pero si no es una cosa es otra, y se me olvidaba, te repito han sido horas muy duras.
- Ella… por favor, cálmate, ya tendremos tiempo para compartir, por favor cuídate,
- El… gracias, eres una mujer extraordinaria, no me equivoque al enamorarme de ti, hace trece años… mi corazón no me engaño, aunque a veces he peleado con él, por enamorarse de quien lo ignoraba totalmente.
- Ella… gracias por el concepto que tienes de mí. Ahora ni se te ocurra pelear a tu corazón, porque, la que se enojara contigo seré yo.
- El, sonriendo, comenta… me hacías falta, tienes el poder de hacer que se me olvide cualquier preocupación o rabia. Voy a esperar tus llamadas.
- Ella… cuenta con ellas y mis oraciones.
- El… gracias.
Al colgar Ángel, sentía que su corazón se le iba a salir, estaba muy emocionado, nunca imaginó vivir esto con la mujer que amaba desde hace tantos años. Iba a dedicar su vida para hacerla feliz. Salió del cafetín de la Clínica donde tenía a su hijo, para una capilla que había en la misma, para agradecer a Dios, el haberle devuelto a su hijo y haberlo ayudado a encontrar su alma gemela. La deseaba sí, pero más allá de ese deseo por ella, la amaba infinitamente, la respetaba y la admiraba.
- Al salir de la capilla, su ex, estaba afuera esperándolo y le dijo… te puedes ir a descansar, yo me quedo cuidando a Angelito, necesitas descansar.
- El… te tomare la palabra, ya gracias a Dios ha pasado lo peor.
- Ella… si, Dios nos ha devuelto a nuestro hijo.
El, se despide hasta el otro día. Al llegar a su casa, lo recibe Mirtha, la señora del servicio, quien le pregunto por su hijo y si iba a comer.
- Ángel respondió… ya está fuera de peligro, gracias a Dios. Y si, si voy a comer, pero déjame darme un buen baño y bajo para que me sirvas.
- Mirtha… como usted diga señor.
Él se retiró y subió a su recamara. Entró directamente al baño y se metió a la ducha, donde estuvo por espacio de varios minutos, tratando de quitarse el cansancio, el olor a medicinas y enfermos. Al salir, se vistió y bajó al comedor, donde Mirtha le sirvió la comida. Una vez que terminó de comer, subió y se acostó a dormir. Lo cual hizo por diez horas, estaba sumamente cansado. Apenas abrió los ojos, llamo a su ex, para saber cómo había amanecido su hijo, esta le respondió... muy bien, el médico, me dijo que está evolucionando muy rápidamente, gracias a que es una persona joven y sana.
De inmediato, Ángel recordó las palabras de Ivana: “ten fe, tu hijo al igual que tú, es una persona joven y sana” Y así es. Cerrando los ojos y dirigiendo su vista a lo alto… Ángel agradece a Dios la vida de su hijo. Este accidente, fue un golpe duro para él y le hizo comprender que hoy estamos, mañana no sabemos, por lo tanto, le pedirá matrimonio a Ivana. Ellos ya no están para perder tiempo en noviazgo, ya ellos tienen muchos años conociéndose. Además, de estar seguro que ella es la mujer de su vida, su alma gemela.
El bajo, se desayuna y luego subió nuevamente a su habitación para ducharse y vestirse para pasar primero por el negocio antes de seguir a la Clínica. Camino a la empresa, lo llama Ivana…
- Buenos días, Ángel ¿Cómo amaneces?
- El… bien, pero ahora excelente, al tener la dicha de escuchar tu voz…
- Ella… me alegro de escucharte tan bien. ¿Dormiste?
- El… si, ¿qué te parece? Dormí diez horas corridas, Aun lo digo y me parece increíble. Y tu mi amor ¿Cómo estás?
- Ella… muy bien, también feliz de escucharte sobre todo con mejor ánimo que ayer.
- El… me dices esas cosas y mi corazón brinca de felicidad, está a punto de salirse de su lugar.
- Ella, sonriendo de lo que él decía, le pregunta ¿Cómo paso la noche Ángel? ¿Cómo amaneció?
- El… el médico le dijo a su madre, las mismas palabras que tú me dijiste a mí, que se está recuperando rápidamente porque es una persona joven y sana.
- Ella… es la verdad, eso es una gran ventaja para él.
- El… sí. Está evolucionando satisfactoriamente. ¿Cómo ha estado el paseo?
- Ella… muy bien, ya vamos de salida, hoy vamos a ir a la parte más alta, hay fuerte nevada y esperamos observar en primera fila ese panorama.
- El… me hubiese gustado estar ahí, para compartir ese frío intenso abrazando tu cuerpo…
- Ella, sonriendo y escuchando campanas en su corazón le responde… ya te tocará el día de abrazarme para quitarme el frio.
- El… no sabes cuánto lamento no estar ahí.
- Ella… por algo suceden las cosas, de repente, este no era nuestro momento… ya va mi amor… (Ángel al escuchar esa frase siente una fuerte emoción)… de nuevo escucha la voz de Ivana que le dice… ya vamos a salir, por favor, cuídate y dale saludos de mi parte a tu hijo.
- El… con gusto y tú también cuídate. Te amo Ivana. Ella al escuchar esta declaración, sonrió y colgó.
Ese nuevo día, de paseo todos van muy abrigados, especialmente los niños, porque subirán a la parte más alta de la Cordillera, donde por cierto según los pobladores ha habido muy fuerte nevada los últimos días.
Todos disfrutaron del extraordinario paseo, era un panorama digno de ser fotografiado y grabado ¡que belleza! Una auténtica y perfecta creación de Dios, todo lo que tenían antes sus ojos. Aquí permanecieron poco tiempo porque a Ivana y Magda les pego mucho el frío. Al bajar buscaron un lugar donde comer todos y que además les sirva de recreación para que los niños sigan quemando energías, lo cual encontraron y disfrutaron.
Ya bien entrada la tarde, casi cayendo la noche, llegaron al Chalet y todos se retiraron a sus habitaciones para descansar, salvo Jane, Ivana y Magda quienes conversaban con Rómulo. Ya casi para las siete de la noche este invitó a Jane para que cenara con él, en su chalet, lo cual ella aceptó. Así que el espero que ella se bañara y se arreglara para ir a su casa. Una vez lista, Jane, siendo las ocho de la noche, se retiró con Rómulo a disfrutar de una velada más tranquila y sin tanto ruido como el que había en los dos chalet donde se hospedan todos.
Camino al chalet de Rómulo, encuentran un accidente en la vía, que obstaculiza el paso, y se tardan aproximadamente una hora y cuarenta minutos en salir de ahí. Ella avisa a su familia para que no salgan porque había mucha cola. Ellos no se habían podido devolver precisamente por la cola que había de lado y lado.
Al llegar al chalet, los dos se bajan riendo, de toda la odisea que vivieron para compartir una cena. Al entrar al chalet, Jane quedo fascinada, que preciosidad de casa, de confort, totalmente climatizada y lo felicito por ello…
- Ella… te felicito Rómulo ¡que belleza de chalet! Me encanta la temperatura que tienes aquí… es rico, como afuera hay tanto frío y aquí está exactamente a la temperatura que se desea.
- El… está a tus órdenes y me encanta te haya gustado. El pidiéndole permiso, le dice… déjame ir avisar para que preparen la mesa, mientras nos tomamos un aperitivo. Sé que te gusta el tequila ¿pero quieres algo distinto o lo mismo?
- Ella, sonriendo… el tequila me ayuda a tranquilizarme, relajarme sobre todo a dejar a un lado la rabia por algo… Lo que quieras…
- El… entonces, destapare una botella de champán que tiene rato almacenada esperando un evento muy especial, y este realmente lo es.
- Ella… gracias y me alegro formar parte de este tu evento especial.
- El… eres la esencia del evento y caminó en dirección a la cocina. Al volver traía la botella y dos copas, las cuales entregó a Jane, mientras el descorchaba la botella, la cual al destaparla, se derramó en el piso de la habitación, pero Rómulo no prestó atención a esto, sino que vació el líquido de la botella sobre las copas. Y luego brindó con Jane por su primera visita a su chalet, poniéndolo a sus órdenes, es todo tuyo.
- Ella, sonreía, pero también estaba sorprendida, le dijo... gracias Rómulo. Levantando la copa brindo por él.
- Es en este momento que Rómulo se acerca, la toma de las manos, las besó y atrayéndola hacia su cuerpo, la sorprende con un beso en la boca.
- Ella… experimentando emociones que habían estado enterradas por tanto años, le pasa los brazos por el cuello y responde a dicho beso. Poco a poco se separan, Rómulo, la mira y le dice discúlpame si te sorprendí, pero, ya no resistía más, tenerte tan cerca y a la vez tan lejos, porque tu pones como una barrera, que muchas veces se hace inquebrantable. Y nuevamente, levanta las manos de Jane, las lleva a su boca y las acaricia con sus labios. La toma de la mano y la conduce a la terraza que es donde cenaran.
Jane… aún no ha podido reaccionar, se siente vulnerable y se dejó llevar de la mano. Otra ¡sorpresa! En la terraza no había luz encendida, estaba alumbrada a la luz de las velas. En la mesa pudo observar otra botella en una hielera y llegaba fuerte brisa. Se sentía mucho frío. A pesar de estar vestida con pantalón largo, forrado y camisa de seda manga larga, todo de un mismo color beige, ella sentía frío. El, le colocó sobre la camisa la chaqueta que cargaba.
- Ella… gracias Rómulo… realmente hay frío…
- El… es la parte de la casa donde no hay calefacción, para recibir de la naturaleza el clima propio en ese momento. Déjame cerrar las puertas de vidrios, para que no te pierdas el panorama que brinda esa luna tan bella que hoy podemos apreciar, creo que son pocas las veces que se aprecia aquí, al igual que las estrellas, debido a la neblina.
- Ella… si, es una noche bellísima, sería un desperdicio que por el frío no la pueda apreciar.
- El… ayudándola a sentarse, le dijo, gracias por estar aquí, gracias por aceptar mi invitación, gracias por tu extraordinaria compañía.
- Ella… no, gracias a ti, por todo esto y por acompañarme en este paseo, que para nosotros requirió tiempo y planificación, pero para ti no, te lo dije casi que de un día para otro.
- El… muchas veces planificamos eventos, cosas o situaciones que solo se quedan en el papel, mejor así, fue emocionante, rico con derroche de mucha adrenalina para hacer tantas cosas y postergar otras, pero aquí estoy, disfrutando de ti, tu compañía, esto no tiene precio, ni todo el oro del mundo me dará la felicidad, el gozo y la satisfacción que siento en este momento de tenerte a mi lado. Eso merece otro brindis. Destapo la botella de vino blanco que estaba en la hielera, sirvió y levantó la copa, diciendo… por ti
- Ella hizo exactamente lo mismo, levantó la copa y dijo… por ti.
- El… espero te guste lo que mande preparar.
- Ella… gracias.
Mientras, cenaban y degustaron la comida conversaron mucho, específicamente sobre lo que contenía y la forma como se preparaba, Jane, era una fanática de la cocina y le gustaba experimentar platos nuevos en familia, al igual que Rómulo, quien para relajarse solía cocinar para su familia. Esto era algo común entre ellos, que los podía llevar a estar horas conversando. Una vez que terminaron de cenar, Rómulo le busco en su habitación una chaqueta más gruesa, para llevarla a recorrer el jardín. Caminando con ella, tomados de las manos, él le fue explicando todo el proceso de cambio y renovación que le hizo a la casa porque cuando compro, derribó la pequeña casa que había y diseño el chalet totalmente a su gusto.
Jane lo felicito nuevamente porque le parecía una joya, casi un castillo, metido en esta montaña, era mucho más grande que los dos chalet de ellos juntos. Después, la llevo a un recorrido por el interior de misma, donde ella observó verdaderas obras de arte, en cuadro, jarrones, adornos y hasta muebles de reliquia, según Rómulo adquiridos en subastas. Posteriormente, subieron al primer piso, donde precisamente estaba ubicada la recamara de él, muy amplia, cómoda, pero sencilla, lo único que llamaba poderosamente la atención era la enorme cama ubicada hacia el centro de la habitación, con su baño y vestier. En esta área, había en común a todas las habitaciones, una sala de estar, donde sobresalía un enorme televisor pantalla plana, adherido a la pared.
- Jane… ya no quiso seguir el recorrido faltando el segundo piso y el ático, porque se sentía cansada, y le afirmó… hoy el día ha sido agotador, te prometo que otro día, vuelvo para continuar el recorrido.
- El… como quieras, es más me fascina sea así, porque es una promesa, vas a volver para continuar el recorrido…
- Ella, sonriendo, le responde… si es un compromiso…
- El… y tu cumples lo que prometes. Nuevamente Jane sonríe.
- Ella sin percatarse que hora era, le pide… por favor llévame, mañana debemos levantarnos nuevamente temprano para seguir nuestra peregrinación…
- El… déjame llamar al chofer y al guardaespaldas para que vayan con nosotros.
- Ella… ok
- El… llama y de repente se queda callado… mirando fijamente a Jane. Ok. Déjenme ver que hago y ya les aviso.
- Ella… ¿Qué pasa? Te quedaste mudo…
- El… hubo un derrumbe cerca de donde hubo el accidente, dos vehículos cayeron y presumen todos los que iban en los dos coches murieron.
- Ella… ¡Dios! ¿Dónde está mi bolsa?
- El… la dejaste en el sofá que esta al entrar, vamos…
- Ella, busca en la bolsa, su celular, lo saca y ve varias llamadas pérdidas de Ivana, Magda, Anthony, Joseph y Shayla, por lo que le dice a él, tengo llamadas perdidas, pero marcaba y no tenía señal.
- El, pensando que estarían preocupados por Jane, le pide a ella lo acompañe hasta el primer piso, entran a su recamara, abre una puerta, que da a una terraza y ahí le dice a ella, marca de nuevo, este es el lugar de la casa donde siempre hay señal. Y así fue, ella llamo a Ivana…
- Hola… Jane ¿Cómo estás? ¿Dónde estás? Estábamos muy preocupados
- Ella… en el chalet de Rómulo. Al llegar deje mi bolsa en el sofá de la entrada, luego comimos, hicimos un recorrido por la parte exterior del casi castillo, y por último el recorrido interior, que incluso no termine porque estoy cansada, al pedirle que me lleve, es que nos enteramos del derrumbe…
- Ivana… si al parecer hay varios muertos en los dos vehículos que cayeron… El paso está totalmente cerrado, es más no aseguran que se restablezca mañana el paso, así que por ahora está suspendido el paseo de mañana. Hermanita te sale pedirle alojo, por esta noche a Rómulo.
- Ella… ok, ya hablo con él, pero ustedes, están todos en la casa ¿cierto?
- Ivana… si, los muchachos intentaron salir cuando no pudimos comunicarnos contigo, pero Miguel, no los dejo, nos dijo que las vías todas están muy peligrosas, mañana en el día, es que se sabrá ¿qué paso realmente? y ¿Cuáles fueron los daños?
- Ella… ok, hasta mañana hermana.
Al colgar, Jane observa a Rómulo preocupado y le pregunta…
- ¿Qué paso?
- El… parece los que cayeron cuando el derrumbe son mis vecinos y amigos…
- Jane… acercándose a él, agarrándole las manos, le dice… lo siento, pero ahí mismo, rectifica, no… no vamos a sentir nada, porque confiemos en Dios, ellos no son o en todo caso, las personas están vivas y serán rescatadas. Ten fe. Ven vamos a orar. El como hombre también de fe, se deja llevar por ella, se sienta junto a la mesa, ubicada ahí en la terraza, y con ella comienzan a orar.
Una vez terminada su oración, él llama al jefe de seguridad civil, su amigo, para que le informe sobre el accidente y el estado de las personas involucradas en el. Este le responde y le dice por ahora lo que sabemos es que todos están vivos y fueron trasladados al hospital, donde dos, de ellos, están siendo operados, precisamente para salvarles la vida. Las personas que iban en los dos vehículos son miembros de una misma familia y al parecer son de la misma zona donde vives tú.
- El… le comenta a Jane, todo lo que le dijeron. Ella se acerca nuevamente a él, y al verlo así afligido lo abraza y lo besa…
- Rómulo… acepta el beso y el abrazo, pero no es hombre de aprovecharse de una situación, así que respirando profundo y armándose de mucho valor, le dice a Jane, vamos a pedir te preparen la recámara que está al frente de la mía.
- Ella… gracias… y ten fe Rómulo tus amigos se salvarán.
- Dios quiera, Jane, son personas muy buenas, bondadosas, serviciales, ellos son los dueños de la posada San Román, que está a la entrada.
- Ella… los conozco, bueno, todos los conocemos, tienen años aquí.
- El… sí, toda su vida…
Jane bajó con él, para buscar a Mary, al ubicarla, Rómulo le pidió...
- Por favor, prepara la habitación que está frente a la mía, para la señora, además, hay que climatizar la habitación, para que no le pegue tanto el frío. Ella obedeciendo a su patrón, como lo llamaban sus empleados, subió de inmediato. Ellos se quedaron en el comedor, conversando sobre las vicisitudes que a veces se te presentan cuando más feliz estas. El de repente se quedó callado, solo observando a Jane, quien estaba respondiendo unos mensajes por el celular a sus familiares, realmente habían estado preocupados por ella.
- El… ¿Quiénes te escriben? ¿Tus hijos putativos?
- Ella… si ¿Cómo lo sabes?
- El… por tu cara… la puedo leer perfectamente...
- Ella… son mi vida, como la de mis hermanos y los nietos ni se diga, son nuestra máxima felicidad.
- El… comparto totalmente tus ideas, porque eso mismo son para mí, mis hijos y mis nietos, aunque los míos están más grandecitos, ya tengo dos bisnietos…
- Ella… ¡no, no puede ser! O sea, que así tan rápido ya te me envejeciste…
- El… si, me hice viejo esperando me dieras el sí, algún día…
- Ella… riéndose, pero entonces, te dormiste amigo, eso es para actuar así (sonando los dedos) rápido, ¡te quedaste en el aparato! debiste insistir, ser persistente, constante o ¿no sabías? que los que persisten y son constante son quienes logran sus objetivos.
- El… tramposa, me lo dices en este momento porque sabes estoy vulnerable por la noticia recibida.
- Ella… ¿Cómo te sientes?
- El… un poco más tranquilo, después que oramos.
- Ella… gracias al Señor. Apenas amanezca vamos a donde quieras, para saber exactamente si son o no tus amigos, en caso de serlo, te ofrezco mi compañía para ir al hospital y averiguar cómo se encuentran.
- El… gracias, para mí, eres única.
- Ella… no, no lo soy, mis hermanas son igual.
- El… Dios bendiga el vientre que las pario y las trajo a este mundo.
- Ella… gracias. En eso se acerca el ama de llaves y le dice a su patrón, ya está lista la recamara de la señora.
- El… gracias Mary.
- Ella… me vas a hacer el favor completo para dormir en tu casa, por favor préstame una de tus pijamas.
- El… vamos, busquemos en mi vestier algo que te sirva para dormir.
- Ella… gracias, estoy en deuda total contigo.
- El riéndose, ve que yo soy bueno cobrando…
- Ella… y yo pagando y los rieron.
Al subir, Jane, eligió del closet de Rómulo, una pijama, la que se veía más pequeña, se la midió ahí, en su baño y así mismo salió rumbo a la habitación, era una recamara preciosa, debió de ser de alguna de sus hijas.
- El adivinando sus pensamientos, le dijo… no era de alguna de mis hijas, era de mi esposa, a ella no le gustaba dormir acompañada, según sus palabras, el roce con otro cuerpo le fastidiaba.
- Ella… ¿Cómo así? Y entonces ¿para qué tienes pareja?
- El… para compartir todo, absolutamente todo, pero bueno, hay personas que no piensan así, yo respeto el criterio de cada quien, aun cuando no lo comparto
- Ella… ¿Cuánto tiempo duraste con tu esposa?
- El… como pareja 15 años, de casado 30 años hasta el día que murió. Me casé a los 25 años.
- Ella… pero ¿has tenido otras parejas?
- El… sí. Después de los primeros 15 años de casados y recién enviudado. Pero que ninguna fue algo serio.
- Ella… ¿Por qué me dices esto?
- El… porque quiero que conozcas toda la verdad. Que absolutamente nada que te digan de mi te sorprenda, precisamente porque ya conoces la verdad de mis propios labios. Y si algo te llega a sorprender, porque precisamente no te lo conté, duda, porque es muy seguro sea una farsa o mentira.
- Ella… ok… despidiéndose de él, le dijo hasta mañana. Que descanses.
- El… igual para ti. Y cerró la puerta muy suavemente.
Jane durmió tranquilamente, se despertó al otro día, casi a las nueve de la mañana. Ella, se ducho, se volvió a vestir con su ropa de la noche anterior y se arregló para bajar, buscando a Rómulo, quien se encontraba en la terraza, donde la noche anterior cenaron. Era un espacio amplio, decorado con muy buen gusto. Desde aquí se tenía una hermosa y amplia visión del terreno. Se podía apreciar hasta un río, cerca de los sembradíos.
Rómulo, al verla llegar, se levantó de la silla y camino hacia ella, dándole un beso y los buenos días. Él le pregunta…
- ¿Descansaste?
- Ella… si y mucho. Dormí profundamente.
- El… me alegro. Sabes, si son mis amigos y todos ya están fuera de peligro. Te estoy esperando para desayunar e ir primero a la Capilla para agradecer a Dios su magnífico apoyo al escuchar nuestras suplicas de anoche.
- Ella… me parece extraordinario, gracias a Dios, me alegro por ellos y por ti. Anoche te vi muy afectado.
- El… Sí lo sé, tanto que te atreviste a besarme, cuando en todo este tiempo los pocos besos que te he podido dar, es porque te lo he robado.
- Ella… tú de atrevido… risas…
- El… gracias por estar conmigo, gracias por apoyarme, gracias por todo…
- Ella… si es así, yo te debo más, gracias por tus invitaciones, gracias por acompañarme, gracias por esta comida, gracias por tu pijama, gracias por esa divina habitación. Gracias por ser, estar, venir y por dar. Gracias.
- El… vamos a desayunar, ¡tengo un hambre! Pero no quise desayunar sin mi huésped y bella durmiente.
- Ella… vamos pues… también tengo hambre.
Los dos se sentaron ahí en la terraza desayunaron mientras observaban el enorme y bello paisaje de frente. Luego, salieron rumbo a una capilla y de ahí al hospital para saber del estado de los amigos de Rómulo. Al llegar, los dejaron pasar a la habitación y Jane corroboro que si eran las personas conocidas por ella, a quienes Ivana en uno de sus textos cito por la superación personal que alcanzaron ahí en la región. Todos ya estaban bien, gracias a Dios, solo quedo el susto de lo vivido.
Finalmente, ya casi al mediodía, Rómulo lleva a Jane al chalet de ella, donde estaba su familia esperándola, para salir un rato a recorrer, esta vez querían bañarse en un río. Rómulo, se volvió a unir al grupo, mientras los jóvenes se bañaban, el disfrutaba conversando con los 4 hermanos Morillo Suarez, todos amables, serviciales y muy atentos. Él había comprado unos dulces y galletas, los cuales buscó en su camioneta y se los entregó a Jane, para que repartiera entre todos. Ella agradeciendo el gesto, vació en dos bandejas, el contenido de los paquetes, y ella misma los repartió.
Después de este paseo, ya solo les faltaba un día, para que terminara el paseo y volver a Ciudad El Paraíso.