Yo jugaba concentrada, muy en el papel, y el Diecisiete, viendo como era de buena jugando, por maldad presionó un botón de mi control para hacerme correr a donde estaban amontonados los zombies. —¡Que haces? ¡Te odio! —Grité. El seguía tratando de quitarme el control. —¡Quítate! ¡Ya! ¡Me van a matar! —Emma, ya muérete de una vez. —Gritó Damian. —¡Son todos unos envidiosos! —Solté. En eso vino Damian con pedazos de pastel, y repartió. —Aquí para papá, aquí para Edmond y para Emma... —Y me echó crema en la cara. —¡Estúpido Damian! No te soporto. —Exclamé, corriendo detrás de él. —Chicos, compórtense... Edmond pensaran que están locos. —No se preocupe por mí, yo estoy disfrutando esto... —Dijo el Diecisiete comiendo del pastel y riéndose. Volvimos a la sala, yo aún tenía crema de p

