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Alexa McCall
- Bienvenidos soldados. Hoy oficialmente comienzan sus labores como miembros de las fuerzas armadas. - comenzó su discurso el presidente.- Gracias por su dedicación y vocación por servir a su patria.
Dicho eso los aplausos no se hicieron esperar. Nos dieron nuestro nombramiento y junto con ello nuestro próximo destino. Me había tocado ser de local, estaría en el país en una de las bases de California, específicamente "Fort Hunter Ligget". Precisamente cerca del centro de entrenamiento donde me preparé.
- Los soldados que van a California, su vuelo sale mañana a las seiscientas horas. - informaron por unos altavoces.
Me acerqué a mi familia y nos unimos en un abrazo. Había logrado mis objetivos pero necesitaba pulir todavía algunas cosas.
- Te iremos a visitar cuando tengas permisos. -dijo mi hermana Lenna.
- Lo sé, los estaré esperando.
Después de eso procedió una pequeña celebración y finalmente tocó preparar mi bolso. La emoción que sentía era inexplicable. En unas horas comenzaba mi nueva vida y eso me tenía demasiado ansiosa.
- California ahí voy.
Había buscado información de la base, me había estudiado quienes estaban ahí y demás. No quería equivocarme en rangos ni nombres, sería una vergüenza para mí.
...
Keith Corven
- Señor. - saludo Mark.
- Descansa soldado. Informe. - pedí tallando mis ojos.
- A las setecientas horas llega el nuevo escuadrón de soldados que lograron calificar. - respondió.- Son ocho reclutas. Seis masculinos y dos femeninos.
- ¿Femeninos? ¿Calificaron para las fuerzas especiales? - pregunté incrédulo.
- Sí señor. Una soldado calificó con lo justo mientras que la otra ingresó a las fuerzas con honores. - detalló.
Asentí.
- Que preparen la zona este del cuartel. Hay 4 habitaciones libres, los acomodaremos de momento ahí. No esperaba vinieran tantos. Informa al equipo así organizan una bienvenida y un detallado de las funciones que deberán cumplir aquí. - ordené.- Puedes retirarte soldado.
Él asintió, saludó y se marchó. Bufé, hacía diez años que no ingresaban mujeres en las fuerzas especiales. Tener dos de repente podría suponer un desafío o un desastre, ninguna de las dos opciones eran de mi agrado.
...
7:00 AM
- En posición, ahora ingresarán sus nuevos compañeros de equipo. No los espanten aún. - ordené mientras el avión aterrizaba.
Todos rieron y asintieron, la gran mayoría se había alegrado cuando el rumor de dos femeninos uniéndose a la fuerza. Increíble, todavía ni las veíamos y ya causaban alboroto en mi base.
- En posición. - ordeno mi segundo al mando, Jake.
Mark se acercó hasta el avión y recibió a los soldados. Uno a uno fueron bajaron y alineándose para luego proceder a saludar formalmente.
- Descansen. -dije en voz alta.- Bienvenidos. Quiero oír sus nombres y especialidad fuerte y claro.
- Lucas O'Donell, especialidad sistema de computación de datos. - respondió un rubios.
- Jhon Grace, especialidad en comunicación y rastreo.
- Connor Laswell. Mi especialidad son las bombas señor. - dijo el pelirrojo y asentí sorprendido, solo teníamos dos en la base y con él serían tres, excelente.
- Alexa McCall. Especialidad francotirador. - dijo orgullosa.
Creo que todos quedamos incrédulos y estoicos, algunos hasta rieron. Asentí y miré al que seguía en la formación.
- Jenna Wester, especialidad médica de guerra.
- Alan Tremor, especialidad infantería.
- Dave Palmer, especialidad infantería.
- Greg Solten, especialidad francotirador.
Todos asintieron en aprobación.
- Soy el teniente al mando, Keith Corven. Mi segundo al mando es Jake Horton. Los demás los irán conociendo en el proceso de adaptación. - informó.- Tienen solo una semana para adaptarse sino puede pedir un traslado o su baja de las fuerzas.
- Señor en todas las bases son dos semanas de adaptación. - protestó sutilmente el rubio.
- O'Donell nadie te dio autorización para hablar. Y en mi base es una sola semana, no tenemos tiempo que perder. - murmuré molesto.- Son las fuerzas especiales, aquí todo cuesta el doble. Adáptense o márchense.
Dicho eso me retiré de nuevo a mi oficina. Los subordinados jóvenes cada vez eran más quisquillosos pero habíamos tenido muchas pérdidas en los últimos años, necesitábamos reponer las bajas del equipo.
Mire los expedientes de cada uno sobre mi escritorio, debía conocerlos desde ya si iban a estar bajo mi mando.
- Creo que ya nos espantaste a uno y mira que nos hace falta un especialista en sistemas. - rió entrando en mi oficina Jake.
- Cada vez les enseñan menos las maneras de dirigirse a sus superiores. - gruñí en respuesta.- Las mujeres no se quejaron y ese niño si.
- Están asustados, hoy empiezan el primer día del resto de sus vidas. - dijo encogiéndose de hombros.- Nosotros también estuvimos de ese lado.
- Lo sé pero igual no tolero cosas así.
- Keith necesitas que una mujer te folle y te quite el mal genio.
- Cállate Jake, luego quieren que las mantenga. Prefiero estar solo. - dije negando con mi cabeza...
Continuará...