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972 Palabras
Alexa Me sentí sorprendida cuando revise el itinerario de tareas y note que yo estaba libre de tareas. Supongo que tener un buen desempeño en la práctica de tiro me dio un beneficio. Sin pensarlo mucho me dirigí a la habitación y tome mi celular, quería indagar mas sobre Jace y su nueva conquista. Es que de verdad no comprendía como funcionaba la lógica masculina, teníamos una relación de tres años y en dos semanas el ya se mostraba públicamente con otra chica. Me sentía humillada, avergonzada y por sobre todo... Me sentía nada, yo no había valido nada para el. Mi mente traicionera me recordó las veces que habíamos hablado incluso de matrimonio, hijos, toda una vida y aquello fácilmente había quedado enterrado. Me resultaba difícil entender que el no había querido apoyarme en esto, sabiendo que desde mis doce años me entrenaba para entrar a las fuerzas. No entendía que había cambiado en el para que decidiera cortar toda relación, diciendo que el problema era mi carrera y yo. - Desearía no tener sentimientos en estos momentos... - murmure al aire porque yo aun le quería. Entre a la galería de fotos de mi móvil, y me tome el trabajo y tiempo de mirar cada foto junto a él antes de eliminarlas. El brillo siempre estuvo en mi mirada, pero el no tenia ningún brillo… Me miraba como a cualquier otra persona. Ahí entendí, que fue yo quien amo más. Sin poder evitarlo, empece a repasar los momentos con él y lo entendí aunque tarde... Siempre fui yo quien tenía la iniciativa, lo buscaba, yo regalaba, solucionaba... El solo estaba ahí y ya. Supongo que al final de todo es como dicen por ahíí... no hay mal que por bien no venga. - Lo que te perdiste. - entró Jenna a la habitación riendo. - Yo sabía que algo iba a pasar al quedarme aquí. - admití curiosa. - Nos tocaba limpiar el gimnasio hoy, fui con Jhon. - contó Jenna y asentí incitándola a continuar.- Nuestro teniente enmascarado estaba entrenando sin remera ahí cuando llegamos. - No me jodas que te babeaste con nuestro teniente. - dije incrédula. - Chica... Creo que hasta sentí una contracción en mi útero. Tanta testosterona hay en ese cuerpo... Me rei a carcajadas de los comentarios de Jenna, la rubia era muy graciosa y buena persona. Admito que sentí un poco de envidia al saber que ella había podido admirar el cuerpo del teniente. Se notaba que el hombre tenía cada músculo que existía en su anatomía marcado. Medía casi dos metro y era una mole, seguramente tocarlo se sentía como tocar una roca. - Lo saludamos formalmente, el nos respondió y se marchó.... Pero mujer no sabes lo que es su abdomen... Oh y su espalda. Dios. - seguía murmurando Jenna asombrada.- Si llega a tener esposa, le diría sin dudas que es una maldita afortunada. - El teniente tiene un carácter complicado... A saber si tiene mujer. - respondí. - Entonces podría intentar seducirlo. - Ni siquiera superamos nuestra semana de adaptación todavía y ya quieres seducir a un superior. Jenna estas demente. - le dije sorprendida de su ocurrencia. Jenna se encogió de hombros y se fue a dormir con una sonrisa de oreja a oreja. Yo me quede pensativa, mi compañera no era capaz de eso... O tal vez si, después de todo no nos conociamos demasiado. ... Keith - K, los detalles de la misión del domingo están listos. - informó Jake y asentí.- El viernes sabremos quienes son los reclutas que se quedarán oficialmente. - Espero que sean más y no menos. - murmuró Keith.- Siento que les falta mucho pero es lo que tenemos. - Serán buenos, hay que darles la oportunidad. - me animo Mark y suspire. Cada vez los ataques eran más constantes y peores. Nuestros enemigos se volvían más sanguinarios, mujeres, niños, ya ninguna vida tenía valor para ellos con tal de conseguir sus objetivos. - K dime por favor que el sábado tendremos libre. Necesito unas copas y una dama. - me ruega Jake. - Si tienen libre pero el domingo a las mil trescientas los esperare para discutir los últimos detalles de la misión, ninguno tiene permitido llegar tarde. - Amargado, pero esta bien. Jake tenía esposa, seguro iría con ella pero Mark era otro caso. Se mantenía soltero y juntaba a los solteros del escuadrón, los llevaba con él de copas y a buscar el cariño de alguna mujer en la noche. Suspire mientras me dirigía a mi habitación, me costaba admitirlo pero en el fondo yo también quería una mujer y una familia. Pero jamás me perdonaría el no volver de una misión y dejar a una familia destruida. Ese pensamiento era el que siempre llegaba a mi mente cada vez que siquiera intentaba comenzar el acercamiento hacia alguna mujer. Una carrera como esta requería sacrificios. Ser militar no era un trabajo fácil, servías a la patria con tu vida, defender tu bandera valia mas que tu vida. Al enlistarse en el ejército, era sabido que renunciabas a mantener una vida normal. Hoy estabas, pero el mañana siempre era incierto. Mi profesión demandaba demasiado y no tenía tiempo para nada mas, menos ahora que había a mi cargo demasiadas personas. Debía velar por el bienestar de mis compañeros y el éxito de cada misión, no era nada fácil entregar una bandera doblada y la cadena de identificación de un soldado caído a su familia. Jamás podría acostumbrarme a las miradas que ellos me devolvían, llenos de tristeza y angustia, porque ni siquiera pudieron despedirse. - No entiendo porque estoy teniendo estos pensamientos... - murmure al aire. Sacudí mi cabeza, me acomode en la cama y me obligue a dormir. Mis pensamientos a veces se convertían en un tormento. Continuará...
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